martes, 21 de septiembre de 2010

Con esfuerzo y magia

El deporte es uno de los vehículos que tienen los países para crearse un prestigio; no es casual que en ciertos momentos de la historia algunos gobiernos hayan invertido muchos miles en proyectar e implementar programas atléticos que les dieran la oportunidad de trascender en el concierto de las naciones. Hay una liga casi natural entre el deporte y el progreso de un país. En la medida en que de un territorio salen deportistas, es en la medida que se presume de un bienestar social.
Por ejemplo, las grandes figuras de Alemania, España, Brasil o Francia han dado renombre a cada uno de sus estilos de vida, como en algún momento lo fueron otros para mostrar las bondades de un sistema económico sobre otro.
Nuestro país ha mostrado que aún sin un uso adecuado de la infraestructura, pueden salir elementos dignos de mención, inclusive de presunción. Para muestra, Hugo Sánchez, cuya trayectoria no deja lugar a dudas de que hay posibilidades de sobresalir a pesar de las condiciones imperantes en el entorno. Lo mismo ha pasado con boxeadores, marchistas, clavadistas o tenistas que en su momento fueron luminarias de sus respectivas disciplinas, pero por azares de diversa índole, sucumbieron (algunos) al olvido.
¿Por qué las inconsistencias? Esto requiere de otro momento.
Roberto Barroso Espinal

No hay comentarios.: