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| Otra buena razón para el orgullo nacional. Foto: El Universal |
Espero que la tendencia infructuosa y frustrante de poner el prestigio nacional sobre los hombros de un atleta, se quede ahora en lo anecdótico y la frase lapidaria “que ponga el nombre de México muy en alto” empiece una franca retirada del lenguaje deportivo como obligación de cada migrante; Rubí Soto partió al Villarreal, imagino, a seguir creciendo como futbolista y ser humano, preocupándose nada más en mantener la calidad que le abrió esa oportunidad de ir a otras tierras.
Es posible que no vaya a tener los reflectores que iluminan a los varones en Europa, (que los medios deportivos hacen noticia hasta cuando calientan la banca) sin embargo, creo que podemos confiar en que, con esfuerzo y tenacidad, dará mucho tema del cual escribir, pues visto desde la distancia ella está conformando, junto con sus predecesoras, el cuerpo de mexicanas que apuntalarán el intercambio entre equipos de los dos continentes para una mejor proyección de nuestro balompié femenil.
Son muchas sus cualidades, Rubí es poseedora de una buena técnica de conducción y golpeo de balón que la hace difícil de marcar por las defensivas contrarias, tiene buen tranco y facilidad para desmarcarse; sabe imponer su físico a la hora del regate y no se intimida en el juego uno a uno, lo que la hace apta para un juego con tanto contacto como lo es el europeo. Está de más la suposición de que hará todo lo que esté a su alcance por ser titular en su actual escuadra.
Otro punto a considerar, es su estatus de préstamo. Confío en que cambiará por la opción a compra, lo que puede constituir un paso más hacia el posicionamiento de las jugadoras nacionales en el mercado del viejo continente, no porque sea su obligación, sino porque será una buena referente para que las ambiciones de más jugadoras apunten hacia allá. Desde esta humilde trinchera alternativa no tenemos más que desearle que le vaya de lo mejor. Salud.
Beto

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