jueves, 10 de septiembre de 2020

Que suene la carrilera

La alegría del juego propia de las
colombianas. Foto: El Tiempo.com
E
l arrabal como un rectángulo anaranjado de 18 x 9 mts. no tiene más fronteras que las que conquisten sus parroquianos; el ritmo se lleva en la sangre así que no importa mucho el escenario en el que se luzca una coreografía como en una cantina o una cancha de voleibol, el baile es el único punto de encuentro entre dos espacios tan disímbolos pues ver jugar a la selección femenil de voleibol de Colombia puede ser embriagante sin los efectos del licor. Cada desplazamiento, cada salto, van formando la danza cuya vistosidad está perfectamente a la par de la pasión y la fuerza con la que juega.
Al igual que en la guasca, sus argumentos técnicos reflejan el orgullo de un grupo humano que se reinventa continuamente y sobrevive al tiempo conservando lo esencial. Perteneciente a la Confederación Sudamericana de Voleibol participa asimismo en los torneos organizados por la Federación Internacional de Voleibol. A pesar de ser casi siempre una escuadra de perfil bajo, su más reciente repunte sorprendió a muchos, gracias en gran medida a lo realizado por Kenny Moreno, Paola Ampudia y la sensacional Madelaynne Montaño que participa en la liga coreana.
Su desempeño las coloca en el puesto 19 del rankung mundial de la FIVB; a pesar de que sus logros se limitan sólo a nivel panamericano, no cabe duda de que se trata de una selección que anima cualquier torneo, por ejemplo, en los campeonatos sudamericanos en donde han ganado dos medallas de plata y dos de bronce. Su participación en Juegos Olímpicos ha sido nulo por los altibajos propios de los equipos de las zonas americanas y aunque había la esperanza de lograr un lugar para Tokio, no lograron pasar la aduana del preolímpico pese a su buena preparación.
Mucha de esa esperanza se fincó en el trabajo del estratega brasileño Antonio Rizola, quien exigió a la dirigencia de la Federación Colombiana de Voleibol, total autoridad y autonomía para elegir a las jugadoras que compondrían al combinado nacional, además de haber detectado como un problema para el desarrollo de la disciplina al marcado regionalismo. Problemas que comparten con federaciones de ideas y planes semejantes. No queda más que esperar otro ciclo olímpico para saber si disfrutaremos de su juego alegre y vistoso, con un aguardiente al lado. Salud.
Beto
Faltan 316 días para JO

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