jueves, 26 de noviembre de 2020

Una cheve checa en Praga

Havličkova y Smutná, una tradición
por imponerse. Fotos: Wikipedia

Podrían tener como sede el castillo de Karlštejn y luciría su juego de la misma manera que otros deportes con todos sus blasones; seguramente en la tribuna estaría Iván Lendl apoyando cada jugada de sus compatriotas, aunque fuera en inglés. Como ha sucedido con todos los países que conformaban el antiguo bloque de filiación soviética, la República Checa tiene una historia deportiva muy reciente en todas las competiciones internacionales, teniendo como principales logros en el voleibol femenil, dos medallas de bronce en los Campeonatos Mundiales (1952 y 1960), cuatro medallas de bronce, cuatro de plata y una de oro en los Campeonatos Europeos. Su historia como país independiente no registra participación en Juegos Olímpicos.

Para 2014 Aneta Havlíčkova, con su 1.83 mts. de estatura, era una de las referentes en el ataque checo, tiene un alcance en ataque de 3.16 mts. y 3.00 mts. en bloqueo; hasta ese año había participado en casi diez clubes de diferentes lugares de Europa como el Yamamay Busto Arsizio italiano, el Locomotiv Baku azerbaijano o el Turk Hava Yollan Spor Kulúbü turco. Jugando para el Locomotiv, fue reconocida como la mejor anotadora de 2015-16 de la liga de Azerbaijan. Por su parte, la armadora Lucie Smutná de 1.80 mts. de estatura, tiene como uno de sus clubes más recientes al Volley Soverato de Italia, pero regresó en 2019 a su tierra para jugar en el PKV Olymp Praha.

Para los estándares mundiales, puede considerarse una jugadora alta para su posición ya que tiene una estatura de 1.80 mts. lo que le permite un alcance al ataque de 3.07 mts. y 2.85 mts. en bloqueo. Al igual que su compañera, ha militado en varios clubes europeos, pasando por Alemania, Turquía e Italia. La escuadra checa tampoco es ajena a la tendencia de italianizar la dirección técnica en Europa. Carlo Parisi tomó las riendas en 2012 para lograr el oro en la cuarta edición de la Liga Europea de ese año. Por la calidad y la disciplina de su juego, no sería sorpresa que en algún momento fueran motivo de una película animada de Jiři Trnka.

Conocer República Checa supone irremediablemente un contacto con Franz Kafka, a pesar de no ser considerado checo como tal y de haber escrito principalmente en alemán, pero tratando de ser coherente con su pensamiento, su situación histórica como autor respondería más a la filosofía del absurdo. Caso contrario al de Milan Kundera, de quien no hay ambigüedad al mencionar su país de origen. De cualquier forma, no habría mejor manera de celebrarlos que con un buen tarro de Fernet, Becherovkao Plisner, tres bebidas de gran tradición desde el siglo XIX. Así como cuidan lo que beben, también apoyan a sus representativos nacionales en el deporte. Salud.

Beto

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