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| Anhelo de muchos y realidad de pocos. Foto: BAER |
La estructura de difusión deportiva en México privilegia disciplinas casi inalcanzables para las mayorías, es decir, difícilmente veremos a un hijo de vecino gastando su dinero en montar un auto de carreras de cualquier categoría o pagando un entrenamiento de veleo o preparándose para competencias de ski alpino, disciplinas que, si no vemos en las emisoras de televisión diariamente, sí tienen mayor cobertura que las ligas locales de basquetbol o voleibol, dejando el camino libre al fútbol dando a entender que es el único deporte rentable en nuestro país. Lo malo es que nos la hemos creído, provocando con ello una desmedida valoración de un espectáculo que rara vez corresponde al precio que se le asigna.
Sin embargo, en Juegos Olímpicos se da de distinta manera; hay un pequeño resquicio para la justicia en la difusión deportiva. Disciplinas que no tienen un aparador permanente, asoman tímidamente en las pantallas que adolecen de un lenguaje adecuado para narrarlas, que van dejando más dudas y frustraciones (estas últimas involuntarias) por mezclar términos de otros deportes para salir del compromiso, tomando frases hechas más como un refugio que el convencimiento de lo que están afirmando. Así, en el mejor de los casos, convierten su narración en clases exprés o de plano, suponen que habrá en el público algunos que les entiendan y expliquen a los que no, qué está sucediendo.
Pero de eso no tendrán que preocuparse Corea, Kenia, Argentina, República Dominicana, Turquía, Serbia, Japón, Rusia, Italia, Estados Unidos, China y Brasil, doce equipos que en el universo voleibolístico femenil mantienen constantemente la categoría de contendientes olímpicos. Escuadras que han entendido la sentencia altius, fortius, citius como una manera de reinventarse a través de la competencia, mostrando que la búsqueda de la gloria puede replicarse hasta el infinito, sin que ello implique supremacías absurdas, salvo superar lo hecho anteriormente confiando en sus propias capacidades. Por supuesto, son países en los que su universo deportivo no está limitado a una sola disciplina. Salud.
Beto
Faltan 190 días para JO

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