jueves, 1 de abril de 2021

Una maravilla, como su muralla

Xingyue y Mengjie, varios milenios de sabiduría
os contemplan. Fotos : Wikipedia

Si hay alguna nación que confía en el desarrollo de sus voleibolistas, ésa es la China; el desarrollo alcanzado por sus jugadoras se basa en los aproximadamente ciento dieciséis años de práctica, primero como una actividad escolar para después, entre 1912 y 1924, fuera tomando forma de deporte competitivo. No fue sino hasta la década de los cincuenta cuando, tomando el ejemplo de la Unión Soviética, que China se fijó como objetivo la participación en las competiciones internacionales teniendo como base principal el establecer una jerarquía institucional y la formación sistemática de entrenadores que, hasta la fecha, les ha dado buenos dividendos.

De dicha sistematización se han obtenido grandes jugadoras, por ejemplo Yuan Xingyue de 2.01 mts de estatura nacida en el municipio central de Chongqing en 1996, su carta pertenece al equipo Bayicon con el número ocho, prestada desde el 2018 a la escuadra del Jiangsu. Posee un alcance en remate de 3.17 mts y 3.11 mts en bloqueo. Participó con el equipo nacional en los Juegos Olímpicos de 2016 en el que obtuvieron la tercera medalla de oro, después de las logradas en 1984 y 2004. Ha sido desde el 2016 líder en remates y bloqueos de su escuadra, lo que ha redundado en mantener una imagen de potencia mundial en todos los escenarios del mundo.

Es tan basto el sistema chino de producción de jugadoras, que han tenido que crearse un esquema de préstamos que permita a las voleibolistas mantenerse activas, tal es el caso de la líbero Wang Mengjie nacida en 1996, propiedad del equipo Shandong pero prestada al Sichuan en 2017 y al Zhejiang en 2018. Juega con el número dieciocho en la selección china, alcanza en ataque 2.89 mts y en bloqueo 2.80 mts, un buen promedio a pesar de sólo medir 1.72 mts de estatura. El deporte en general es un fiel reflejo de la proverbial y milenaria cultura china clasificada por dinastías y ejecutada con el máximo respeto a sus convicciones y tradiciones.

Hablar de este país remite directamente al confusionismo, un sistema de pensamiento cuyo refinamiento permeó en disciplinas como la caligrafía, la poesía y la pintura consideradas formas artísticas superiores a la danza y el teatro. Su forma de percibir la vida se retrata incluso, en las formas arquitectónicas más representativas como la Gran Pagoda del Ganso Salvaje ubicada en Xi’an. El arte culinario chino, desarrollado por milenios y basado en arroz y cerdo ha sabido adaptarse tanto en épocas como en lugares lo que hace que haya cocinas identificables como la de Hong Kong y la comida chino-estadounidense en las que se adicionan ingredientes propios. Salud.

Beto

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