jueves, 13 de mayo de 2021

Vivir la vida a patadas

Cuando la competencia está delimitada
por la amistad. BAER

Nacida en Navolato y heredera de una tradición de taekwondoínes, ha destacado en este deporte desde los seis años de edad; cuenta con un palmarés con un oro (2014) en Aguascalientes, tres bronces (2016) en Querétaro y dos platas (2018) en Spokane en Campeonatos Panamericanos; un oro en los Juegos Panamericanos de Lima (2019); tres bronces (2019) en Manchester y dos platas (2013) en Puebla en el marco de los Campeonatos Mundiales. Su rango de competición se establece entre los 67 y los 73 kilos. Al cierre de esta columna, Briseida debe enfrentar a María del Rosario Espinoza este Sábado 15 de mayo a las 12:00 hrs para definir quién de las dos irá a Tokio, en un encuentro a puerta cerrada.

Por experiencia, Espinoza parece tener una buena oportunidad para imponerse a Acosta pues, además de todo el tiempo de práctica y sus logros, es poseedora de una medalla de oro en Juegos Olímpicos en Pekín 2008, logro que coronó el ser la segunda deportista mexicana, después de Ernesto Canto, en ganar todas las competencias del ciclo olímpico aunque no lo haya hecho en el mismo periodo. Ambas deportistas comparten características similares además de la categoría en la que compiten, como la estatura, la entrega y la combatividad. En lo personal, es una lástima que deban eliminarse entre ellas, pero es claro que la de los 73 kilos, es la categoría en la que mejor se desempeñan.

Este arte marcial coreano, creado en 1954 por Choi Hong Hi parece haber caído muy bien en nuestro país pues han proliferado las escuelas por todo el territorio nacional, con presencia múltiple en las ciudades importantes. Tiene dos modalidades, la de la Federación Internacional y la de Taekwondo Mundial (IFT y WT), pero sólo la segunda es deporte olímpico. Hablar de una especialidad en combate es incluir casi todas las partes del cuerpo combinadas con giros y saltos. Tae Kwon significa “poner en control puños y pies” y Do sería “la forma correcta”. Y como se distingue al pensamiento oriental, se considera a esta disciplina un estilo de vida, como hacer un trabajo.

Tanto como Briseida como María del Rosario han entendido esta perspectiva, lo que se ve en cada uno de sus encuentros, la búsqueda del perfeccionamiento de las formas de su práctica además de la armonía en su vida. Si el resultado de combinar dos partes es mayor que la suma de las mismas, entonces podríamos pensar que un taekwondoín tendrá una perspectiva más amplia que la de los practicantes del kung fu y del karate do de los cuales procede. Al igual que en otras disciplinas, el color del cinturón del estudiante lo identificará con una virtud humana, desde la inocencia (blanco) hasta la madurez (negro). Salud.

Beto

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