| Los deportistas de televisión no tienen mucho qué presumir. Foto: BAER |
Lo cierto es que confiamos a ciegas en que los atletas que logran una representación nacional están a la altura de las competencias mundiales o que en los torneos internos serán garantía de espectáculo (si es que el deporte en cuestión tiene la suerte de ser transmitido por algún medio electrónico) con los consabidos desencantos a los cuales hemos venido acostumbrándonos; al periodismo deportivo actual no le importa qué sucede en los procesos de producción de atletas, se conforma con cubrir la parte estadística de las prácticas deportivas, lo que las hace fácilmente olvidables y patrimonio de algunos entendidos que pasan por eruditos por memorizar números, pero sin tener idea de las trayectorias.
La mezcla de los lenguajes también contribuye a formar una imagen errónea de las distintas competiciones, cuyas naturalezas responden a distintas necesidades, por ejemplo el uso de términos boxísticos en el fútbol. Es una práctica común el referirse al equipo que obtuvo un título como el “actual campeón” una vez iniciado otro torneo, algo que es totalmente equivocado dado que al haber inicio en un torneo distinto, no existe campeón hasta el final del mismo. La expresión más acertada debería ser “el campeón más reciente” tomando en cuenta que cada semestre hay uno. Otra es “le abollaron la corona”, algo lejos de la realidad puesto que su título ya no está en juego, sino que se trata de obtener uno nuevo.
El caso es que el periodismo deportivo se ha vuelto comodino, conformándose con enumerar goles, canastas o tiempos para un público carente de cultura deportiva, que asiste a los estadios o arenas a exponer sus frustraciones sin tener una idea del trabajo que costó transformar a un individuo en un ente competitivo por lo que, lejos de ser un real crítico de su propia afición, se manifiesta como un muy entusiasta aplaudidor de esporádicas hazañas ajenas a su realidad. Es menester entender que el haber participado en un equipo como aficionado, no da la categoría de conocedor de la disciplina de la que se haya tratado, aunque se hayan logrado muchos puntos, menos si esa práctica terminó en un sillón frente al televisor. Salud.
Beto
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