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| Se usan ya demasiados “weyes” en los medios. Foto: BAER |
De los seguidores (y algunos copistas) destacan Jorge Burak, Antonio de Valdez, Pepe Segarra, Arturo Rivera y Enrique Bermúdez; escuela aparte sería la de José Ramón Fernández de donde emergieron Raúl Orvañanos, Christian Martinoli y Luis García junto con el infaltable David Faitelson. Debo destacar a dos cronistas locales de diferentes épocas como lo son José “el Carero” Vázquez y Carlos Guerrero “el Warrior”; todos ellos haciendo de su profesión algo casi indispensable para algunos y para otros, algo insufrible, cuestión de gustos y aunque sólo he citado un puñado, debo resaltar que la incursión cada vez más copiosa de mujeres en la crónica deportiva, viene a dar mucha frescura a los que consumimos deportes en la televisión y en la radio nacionales.
Pero ellas merecen un espacio aparte. En su trabajo general, varias veces se ha cuestionado su participación asentando la crítica en el pleonasmo audiovisual en el que incurren -o al menos lo hacían- al narrar las jugadas que se ven en televisión, aunque en radio tiene la lógica de que no vemos el partido; era un vicio extendido que, al parecer, se realizaba por una necesidad latente de no dejar espacios de silencio y justificar de esa manera, su presencia a la par de las imágenes en cuadro. En lo personal, cuando se trata de una pelea de box, sí agradezco que indiquen cuando hay un golpe sólido, pues no alcanzo a percibirlos, lo mismo que cuando por casualidad veo un juego de jockey en hielo, pierdo el pot.
Habrá algunos que hayan hecho de la crónica deportiva un arte, otros que se “conformen” con hacerla divertida, lo que sí es imperioso es que vayan adaptándose a las formas que las nuevas generaciones utilizan para comunicarse. No me mal interpreten, no se trata de que ahora se dirijan al público con ajos y cebollas, sino que encuentren la manera de revertir la depauperación de los lenguajes, para recuperar formas gramaticales y dejar de perder palabras con el pretexto de que están convirtiéndose en arcaísmos. Si los medios de información tienen tanto poder, tienen entonces la oportunidad de mejorar las condiciones en que tenemos nuestras hablas particulares y no ser simplemente cool-eros. Salud.
Beto

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