![]() |
| Mucho orgullo, pero nada que se ver en algunos deportes. Foto: BAER |
Comprará una playera que portará con el orgullo que da el contagio, porque papá, mamá, algún hermano o amigo le dijeron que el equipo al que debe apoyar es el tradicional por razones extra fútbol, extra básquetbol o extra voleibol, el análisis de su juego, de su calidad deportiva y moral ni se toman en cuenta porque pocas veces estamos enterados de sistemas, de contrataciones por puesto o de su comportamiento; los defendemos sin conocerlos porque así lo exige el grupo de animación (nombre fresa de la porra), pues lo único que importa es que ganen y así poder restregarles el resultado a los aficionados de los equipos rivales, humillación o a veces, agresión verbal y física incluidas, en un ambiente en el que el diálogo es inexistente precisamente por la falta de argumentos analíticos.
Más allá de la influencia familiar, los amigos de la cuadra son de mayor arrastre para optar por un deporte para practicar, lo que podría modificar la afición hacia los profesionales, aunque eso es más difícil; me explicaré, un infante puede crecer en el seno de una familia aficionada al fútbol y dentro de él al equipo profesional de la Universidad Nacional Autónoma de México, lo más lógico es que su gusta también sea puma, pero si en la escuela o sus vecinitos se encuentra con que les gusta jugar básquetbol, seguramente probará su práctica y estará abierta la posibilidad de escoger un equipo profesional, posiblemente al que sus compañeros prefieran, si hubiera algún cambio en el domicilio o en la escuela, el combinado podría modificar sus gustos.
Un detalle significativo para apreciar en su exacta magnitud a la animación (complemento natural de la afición) en el aprenderse las porras o los cantos que ahora inundan las tribunas de los recintos deportivos, ya sean alegres o agresivas las voces conjuntas de los grupos de animación tienen la facultad de imprimir un sello característico de la región donde se habita, aunque no escapan de la «globalización» al usar algunas prestadas como el ya conocido mundialmente alirón, cántico que usa en repetición una palabra surgida en la tauromaquia que el fútbol se encargó de distribuir en el mundo, sin mencionar el consabido We are the champions que en conjunto, ahorran el esfuerzo de inventar otras que nos identifiquen como país, región o equipo y olé. Salud.
Beto

No hay comentarios.:
Publicar un comentario