jueves, 14 de mayo de 2026

Estar a tono

El amateurismo tiene una nueva oportunidad
de volverse profesional. Foto: BAER vía Gemini

Irapuato, Gto.-

1. Es buen tiempo. Podría parecer demasiada la antelación con la que advertimos a aquellos que aspiren a tener un lugar en la Liga de Voleibol Profesional de México, deben estar en su mejor forma, pero créanme, el tiempo se pasa muy rápido y si no tomamos providencias, las oportunidades las aprovecharán otros; alguna idea tendrán sobre el acondicionamiento físico para que realicen un rutina, estén o no en un equipo, por lo que presentarse a las selecciones de cualquiera de las sedes no representaría ningún problema. Una cosa nada más deben pensar si acaso no fueran elegidos, siempre habrá otra oportunidad en los siguientes torneos, lo que viéndolo desde una perspectiva optimista, permitiría el tener más tiempo de preparación.

2. La mentalidad. No existe una receta para impresionar a un entrenador, ni tampoco funcionaría si no estamos seguros de lo que podemos hacer en la cancha; la clave es ser nosotros mismos, sin fingimientos, sin realizar cosas que nunca hayamos intentado, porque las hazañas de superación personal son escasas y en el cine las exageran un poco para atraer más público. Lo que más importa a un cuerpo técnico es que sus jugadores sean constantes, que no estén propensos a lesiones y que su técnica sea impecable, teniendo esos tres aspectos cubiertos, cualquier otro detalle será ganancia. La fortaleza mental se basa en esos tres aspectos que garantizan jugadores confiados que no van a caerse en el primer descalabro.

3. El cuidado personal. Es para todo deportista y no se queda sólo en ser pulcro físicamente, sino en la manera de conducirnos en los entrenamientos, con los compañeros y con la gente externa al equipo, llámese público o prensa; el mantenimiento de la imagen institucional es importante por el hecho de representar a un grupo que, supuestamente, busca algún tipo de bienestar. Está también la responsabilidad de ser un ejemplo para jóvenes y niños, tomando en cuenta de que el cuidado debe darse a diario, las veinticuatro horas del día; hemos tenido atletas que no soportan los reflectores, por fortuna ninguno de ellos ha sido voleibolista, lo que no significa que no haya, ojalá que no tengamos que enterarnos de ninguno.

4. Vislumbrar el final. Vivir al día (uno a la vez) pareciera muy sensato (en parte) si es que logramos quitarle el elemento hippie, lo que significa que de ninguna manera dejemos de pensar que todas las etapas que debemos pasar son finitas, en buen romance, que la juventud no es eterna y que las fuerzas suelen abandonarnos a cierta edad, lo que debería obligarnos a planear cómo deseamos pasar los últimos años de nuestra vida deportiva profesional. Hay varias opciones, pero la única prohibida es la de deprimirse por ya no poder jugar, las demás, responderán al temperamento, al interés o a la condición física de cada uno. Por supuesto, el retiro es la oportunidad de reencontrarnos, de realizarnos de otra manera, de vivir más. Salud.

Beto

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