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| Crecer se da mejor juntando lo mental con lo físico. Foto: BAER vía Meta AI |
1. Componentes básicos. Son dos en cada enfoque (dos también), la creencia y la reacción; como conjunto de creencias, actitudes, pensamientos y paradigmas, indica cómo enfrentar los desafíos y cómo tomar decisiones, en general, cómo percibimos el mundo. La mentalidad fija indica que la inteligencia, el talento y las habilidades nos vienen de nacimiento, pero sostiene que sin talento, una persona evitará los obstáculos pues ve el esfuerzo como algo inútil. La mentalidad de crecimiento dice que las capacidades básicas son aprendidas y con trabajo pueden desarrollarse, por lo cual una persona no espera a tener talento, trabaja para dominar una tarea; la mentalidad ha sido un concepto que se ha utilizado para justificar victorias y fracasos.
2. No siempre positiva. Imagino que, como nuestros procesos cognitivos no distinguen valoraciones sino hasta que obtienen resultados, cuando queremos condicionarnos lo mismo da que sea para algo bueno que para algo malo; entonces, lo mismo que decimos para animarnos, lo pensamos para desanimarnos, nada más que el discurso será negativo. Si hemos estado en este caso, sabremos que los pensamientos negativos son adictivos, quizá por su carácter de rechazados por la mayoría, así que los tratamos como algo que nos distingue de los demás, ya que pareciera que el ser optimista es una obligación más que una manera de enfrentar la vida. Sé que el ser positivo no garantiza el bienestar, sin embargo, ser negativo tampoco garantiza lo contrario.
3. No suple lo físico. El tener una mente positiva requiere de un buen físico que la sustente, eso es sabido desde la antigua Grecia y lo mantenemos presente hasta nuestros días porque ha probado ser una afirmación totalmente cierta; de nada sirve tener un físico impresionante cincelado a base de ejercicios si no hay un pensamiento que lo guíe en el camino a la meta; tampoco sirve de mucho una mentalidad de hierro si no nos ejercitamos lo suficiente para soportar el desgaste, como lo prueba el hecho de que tanto un piloto de fórmula uno como un ajedrecista deban tener rutinas de ejercicio que los mantenga en buena condición física. Así pues, una parte complementa a la otra para convertirnos en seres funcionales que pueden terminar lo que se proponen.
4. Como el carácter. Claro está, no es permanente como el carácter, es eventual pero suele manifestarse en los momentos de crisis sí ésta no es tan fuerte que llegara a paralizarnos; estar mentalmente preparados requiere de una meta específica que tenga clara su fecha de vencimiento ya que su proceso debe estar ligado a rutinas que integran también el trabajo físico, el cual tiene ciclos a los que la mentalidad debe acoplarse, como un sujeto que viaja en una montaña rusa. Pareciera broma, pero hay que prepararse para estar preparado mentalmente, esto que parece redundante y absurdo, significa que primero debemos saber concentrarnos, luego entender cuáles son nuestros detonantes para poder enfocar objetivos y metas y al fin, ser constantes, por eso es un proceso. Salud.
Beto

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