jueves, 27 de agosto de 2026

Cambio de aires

La llegada de alguien nuevo trae consigo
muchas expectativas. Foto: BAER vía Meta AI

Irapuato, Gto.-

1. La adaptación. Alguien que ha cambiado tantas veces de casa, colonia y ciudad para vivir como yo, ya no debería tener problema para adaptarse a ningún lado, pero parece que nos acostumbramos a los lugares, no al hecho de cambiar los horizontes; algo semejante aunque más dramático, deben pasar los jugadores profesionales de cualquier deporte, porque cambiar de equipo significa todo lo anterior, incluida la comida, problema mayor dado que sus dietas suelen ser específicas para cada uno. Como los procesos que son, los cambios tienden a volver a lo que los originó, fenómeno que se da con más frecuencia cuando son continuos y no hay tiempo de un arraigo profundo, pues prácticamente cuando jóvenes, vamos donde esté el trabajo, de viejos, es otro cantar.

2. Apertura mental. A menos de que toda nuestra vida avancemos sobre los mismos caminos, debemos tener una disposición a abrir los ojos a opciones entre súper carreteras y veredas que nos hagan entender el entorno, con el propósito de saber si nos adaptaremos a él o tendremos que seguir avanzando; algunas veces ya no es posible hacerlo, así que lo mejor sería estar atentos a la posibilidad de quedarnos en cualquier lugar. Cada cierto tiempo aparece la oportunidad de cambiar de trabajo o de residencia o de ambos, lo que enciende alertas para descubrir pros y contras de intentar el adaptarse a nuevos panoramas, pues quizá no reditúe el esfuerzo de mimetizarse con el nuevo lugar, las nuevas personas y las nuevas tareas, volviéndose en el proceso uno más del grupo.

3. Se fabrica la querencia. Hay detalles de cada lugar que nos roban el corazón, bien puede ser el trato de la gente, los lugares de interés o la comida; para los que cambiamos de residencia más de una vez, buscamos que todo eso sea compartido, pues nada hay mejor que poner un rostro a aquello que nos hace sentir vivos. Por supuesto, el trabajo es propio, la belleza de los lugares se capta por medio de los ojos de quien presencia, la comida se paladea por medio del gusto de quien la prueba y la bondad de la gente es también un reflejo de lo que, en primera persona se puede ofrecer y todo eso es producto de la voluntad. La realidad es como la elaboramos y después, como la recordamos, lo que nos obliga a anclar detalles para que no se nos olvide del todo.

4. No hay traición. Con la propiedad de una carta, los jugadores están atenidoa a las necesidades de los equipos que los hayan contratado, es decir, sólo cumplen órdenes cuando se les conmina, convence u obliga a cambiar su residencia a jugar  para otra escuadra; tanto el jugador como el equipo y el público están eximidos de cualquier acusación de traición puesto que sólo están cumpliendo con la tarea que se les asignó, que es dar su mejor esfuerzo y apoyar sin restricciones. Por supuesto, una deportiva como cualquier otra relación, genera sentimientos y la identificación de aficionados con su equipo se sujetará, primero, a la pertenencia de su ciudad, segundo, a la calidad que haya mostrado la escuadre y tercero, a la calidez lograda por la calidad humana mostrada por ambas partes. Salud.

Beto

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