jueves, 17 de septiembre de 2026

Buen fildeo

La figura del líbero, ha facilitado
el contener de los remates.
Foto: BAER vía Meta AI

Irapuato, Gto.-

1. Pocas variantes. La técnica básica no cambia o sólo lo hace en muy pequeños detalles; tanto desplazamientos en la cancha como pases y toques de balón, sólo van a adecuarse a la talla o corpulencia de los jugadores disponibles, pues no son los mismos pasos los que debe dar alguien que mide 1.65 m que otro que mide 2.04 m de altura. Podrían abarcar la misma área de la cancha, pero no de la misma manera pues, aunque parezca mentira, sus diferentes estaturas influyen en el ritmo del equipo. La recepción, golpe bajo o fildeo, como gusten llamarle, tiene movimientos tan marcados que prácticamente todos los jugadores del mundo lo realizan de la misma manera, salvo esos micro movimientos que cada uno realice al contactar el balón, como doblar más o menos las rodillas, encorvarse un poco o dar un pequeño salto.

2. Objeto del golpe bajo. La explicación rápida sería el tener mayor control del balón, pero como nos gusta ampliar los comentarios, citaremos a Giovanni Volpicella: «el golpe de antebrazos sirve para devolver los balones que llegan con trayectorias cortas, bajas, fuertes y a gran velocidad, que difícilmente podrían ser interceptadas sin incurrir en falta con otro tipo de golpe», definición ésta, que dirige su atención al control que encuentra eco en lo que afirma Günter Blume: «el pase de manos bajas (...) constituye el elemento principal del juego de defensa. Los balones que llegan fuertes o demasiado rasantes para el pase de dedos, se juegan con el pase desde abajo». Ambos autores privilegian el aprendizaje de la técnica de este golpe por encima de otros, porque es el que garantiza que el balón siga en el aire.

3. Convertido en arte. Un golpe bajo (fildeo) puede significar la continuidad de la jugada o el perder un punto, dadas las actuales condiciones de juego, la posición de líbero ha hecho de esta jugada un tránsito de especialidad a un arte; si lo vemos desde la perspectiva del equilibrio entre el fondo (la posición) y la forma (la técnica), hacer un fildeo a tiempo posiciona al líbero en un nicho que lo hace imprescindible en todos los equipos. Si vemos a la recepción de antebrazo como un arte, debemos mencionar a figuras como  el francés Jenia Grebennikov destacando, más que nada, pos su seguridad y precisión de pase, al polaco Pawel Zatoroki quien posee una técnica depurada, al norteamericano Erik Shoji quien sabe leer muy bien el juego y al italiano Fabio Balaso, imprescindible en su selección.

4. Segunda esencia. Además del control y la seguridad, está el hecho de que la silueta icónica de la defensa es precisamente el golpe bajo y, por tanto, el líbero, que en la rama femenil tiene como figuras destacadas a la dominicana Brenda Castillo quien sobresale por sus salvadas imposibles, a la italiana Mónica De Genaro que se ha convertido en una muralla en la zona de zagueros, a la china Wang Mengjie, bastante veloz y precisa para facilitar la transición al ataque y las turcas Gizem Örge y Singe Aköz quienes han contribuido al ascenso hasta la cúpula mundial de su selección. Jugadoras todas que parecen hacer poemas cada vez que tocan el balón para organizar nuevos ataques, pero que su característica primordial, es que suelen reponerse muy rápido de los puntos en su contra. Salud.

Beto

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