sábado, 9 de octubre de 2010

A levantarse

Otro fin de semana donde los pretextos aflorarán para no hacer ejercicio; las visitas a a abuela, las comidas con los amigos, las múltiples tareas (que postergamos para otro día), el trabajo, en fin. Razones sobran para quedarnos en casa consumiendo todo lo consumible al frente del televisor.
Independientemente del daño físico, debemos considerar también el daño anímico que nos ocasionamos con nuestra vida sedentaria; las cosas ya no nos sorprenden, todo está inventado y convivir es sólo una pérdida de tiempo cuando se goza de la red y sus páginas sociales.
Corremos el riesgo de convertirnos en seres taciturnos plagados de ortopedias afectivas sin más ánimos que el estar tecleando banalidades. El ejercicio provee de todo lo contrario. El simple hecho de respirar aire fresco, nos permite reactivar la masa encefálica, hacer más fluido el torrente sanguíneo, moldear nuestra figura. Aunque esto ya parece infomercial, es cierto que nuestra anatomía está diseñada para ejercitarse. Además está la ventaja de que existen múltiples formas de hacerlo, tanto acompañados como en solitario.
Quizá no tengo la autoridad moral para animarlos a realizar deportes o actividades físicas, pero como un propósito diario suena bien.
Beto.

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