martes, 5 de octubre de 2010

Sociedad reflejada en sus deportes

Hacer deporte no es sólo cuestión de salud física, es también un privilegio. Presupone un compromiso de hacer el mejor esfuerzo en beneficio de un grupo (aunque se trate de una prueba atlética individual como sucede en la natación o en el atletismo); es la inversión de tiempo y talento en aras de un propósito común: ganar. Los puntos, goles, canastas, pueden pasar a un segundo término cuando el triunfo resulta en un crecimiento como ser humano, pero como en todo, el deporte también corre el riesgo de prostituirse y termina por expresarse en la forma de reclamos superficiales, sometimientos a la voluntad de alguien con dinero, bajos rendimientos en un terreno que debería ser sagrado por el hecho de albergar las aspiraciones de miles de personas representadas por el deportista.
Es posible que estemos a un paso de replantearnos como sociedad qué tipo de deportistas queremos; está en nuestras manos el dejar de enterarnos de escándalos o malos manejos de disciplinas que no tienen la necesidad de pasar vergüenzas con los involucrados en ellas. Algo de responsabilidad tienen los medios especializados, que se comportan como si estuvieran trabajando para Paty Chapoy. Es una verdadera lástima que la tendnecia sea la pérdida de tiempo y, en consecuencia, de talentos por la pobre exhibición de falta de compromiso.
Beto.