jueves, 18 de noviembre de 2010

A tragar fútbol

Ha comenzado la fiesta de la mediocridad en el fútbol mexicano; la competencia así lo justifica, pues el sistema de grupos solapa de manera burda el que los equipos no se dignen a dar espectáculo durante el torneo regular. Se reservan para la "fiesta grande" como a algunos comentaristas les da en llamarla pero, ¿no debería ser todo el torneo esa fiesta?
Si socialmente el deporte en general y el balómpie en particular, sirven de catalitico para solventar las frustraciones o las presiones de una sociedad ávidad de satisfacciones, ¿por qué andar con medias tintas? La costumbre de vernos apagados para que las pasiones se reservan para "momentos especiales" sólo crea desencantos en la medida de las expectativas.
Comenzó la liguilla, se repetirán los mismos discursos de intento de justificación por no haber hecho lo que se debía, se hablará de inversiones multimillonarias, volverán los manoseos de jugadores y se implementarán cambios para que nada cambie.
Y los demás deportes esperando una oportunidad para ser vistos por el gran público; tenemos lo que merecemos.
Roberto Barroso Espinal

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