martes, 7 de diciembre de 2010

Eres tu propio calentamiento

Ya había mencionado en una ocasión que no es cuestión de edad, la importancia de calentar antes de una actividad física intensa radica también en la prevención de lesiones. Es raro el atleta que, en nuestro país, no sufre alguna vez de ellas. La disciplina suele ser laxa en cuanto al cuidado de nuestro cuerpo, pues respondemos comúnmente a la capacidad inmediata de reponernos del cansancio, lo que nos pone ante el espejismo de una casi omnipotencia.
No lo notamos, pero hay partes de nuestra constitución que se van deteriorando en la mediada del uso, por lo que su cuidado debe ser mayormente pronunciado. El calentamiento aumenta en tiempo, en la medida en que avanzamos en edad y la atención adquiere más tintes de prevención.
La forma e intensidad varía según el tipo de actividad, rudeza y periodos que invirtamos, sin embargo, no es privativo del deporte. Las actividades cotidianas también tienen un grado de dificultad que se acentúa según envejezcamos. Hay cientos de casos de lesiones de espalda -por ejemplo- sólo por intentar cargar un objeto voluminoso, sin un calentamiento previo.
Del cuidado de nuestro cuerpo en nuestra juventud, depende la calidad de vida en las etapas adultas.
Beto.

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