jueves, 8 de mayo de 2014

Así lo pienso

Ojalá encontrara un aditamento para mis limitantes.
Como está llegándome la lumbre a los aparejos, empiezo a ver imperiosa la necesidad de ejercitarme, algo de lo cual estoy totalmente convencido, pero encuentro más cómodo hallar pretextos postergadores: “los pantalones aún me quedan”, “sólo en las camisas de corte estrecho doy el botonazo”, “en realidad, antes estaba abajo de mi peso” y la verdad es todo lo contrario.
Consciente estoy de que el “embarnecer” no me da derecho a cultivar una panza “chelera” y sé también que ésta no me provee de una imagen de prosperidad, pero el letargo en el que han entrado tanto mis extremidades como mi cerebro, hace difícil imaginarme reiniciando un programa de activación física, lo que me haría devengar unos kilos no estratégicos.
Además, ya no están las super modelos de Televisa par inspirarme a seguir las rutinas que imponían en las transmisiones matutinas de los ochenta; transpiro copiosamente, la respiración se me entrecorta, las piernas me flaquean sólo de recordarlas, espero que no sea un infarto.
Pero como este es un espacio de culto al ejercicio físico, haré acopio de mi tercera o cuarta juventud y me prepararé una serie de rutinas (con lo poco que recuerde) para no volverme un fósil regordete. Y que conste que no pienso arrastrar a ninguno en esta pequeña empresa; sólo debo asegurarme de que el entusiasmo inicial no se vea trunco por causa de unos tacos. Salud.
Beto.

No hay comentarios.: