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| De martirio a gozo, espero. Foto: Baer |
A reserva de que haya entre mis muy estimados lectores, alguien que hable se su cuerpo en tercera persona, diré que me parece un poco raro puesto que somos una unidad y ésta requiere de un mantenimiento constante, dirigido y de calidad. Habrá quienes contraten a instructores o entrenadores particulares, pero quienes andamos a pie, debemos hacer el trabajo por nuestra cuenta.
Ya en alguna ocasión una persona muy querida escribió en este espacio sobre el acondicionamiento físico; por mi parte, me referí también al calentamiento, en otra. En general, ambos temas nos atañen a todos, sin embargo, en lo particular, el tipo de ejercicio que nos conviene realizar, es cosa de cada uno de nosotros, siendo la edad, el ritmo de vida y hasta nuestro ánimo lo que lo determine.
Quienes subimos a la categoría de la selección sub-52, debemos pensar en que habrá ciertas intensidades que somos capaces de seguir realizando como cuando teníamos veinte años, con la consabida disminuición en la velocidad o la resistencia o la fuerza o todas. Algunas veces la memoria nos falla y creemos que seguimos teniendo la misma condición de cuando éramos chamacos.
A pesar de que nuestros sistemas respondan, seguramente si no hemos tenido la disciplina suficiente como para estar en buena forma, estos no tardarán en pasarnos factura por el esfuerzo hecho. Por lo tanto y en vista de que desde esta humilde plataforma debo predicar con el ejemplo, me daré a la tarea de proveer en el futuro inmediato, de algunas rutinas para mantenernos activos. Probadas antes por un servidor, claro. Si logro sobrevivir, reportaré los resultados. Salud.
Beto

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