jueves, 28 de agosto de 2014

Seguir en la brega

Qué ganas de mantenerse joven.
Foto: Mabel Armenta
De ninguna manera he concebido que haya una alternativa para el ejercicio deportivo, mucho menos que haya otra para la satisfacción que éste provee; la emoción de enfrentar a un contrincante, la adrenalina que se desborda al paso de las jugadas, los avances que se van logrando conforme se especializan nuestros miembros, no tienen comparación, nada se les semeja.
Mientras se conservan las facultades, nuestro cuerpo responde a cualquier exigencia; la comunión que hay entre nuestro cerebro y nuestros brazos y piernas, hacen que cualquier tarea parezca fácil y lo gozamos con toda la naturalidad de la cual somos capaces. Llegando el declive, si fuimos lo suficientemente disciplinados, buscaremos la actividad física que más se nos adecue.
Por supuesto, todo depende del desgaste al que hayamos nos hayamos sometido. En algunas ocasiones, tal actividad será de movimientos mínimos, pero movimientos al fin. El problema con los que tuvimos la oportunidad de mantener un ritmo de rendimiento medio, es que la añoranza nos puede jugar una mala pasada, pensando que ningún ejercicio se comparará con lo que logramos antaño.
Sin embargo, pudiéramos tener la suerte de encontrar otro deporte que nos exija lo mismo o más que el fútbol, el basquetbol o el voleibol; las alternativas son tan variadas que, si intentáramos probar una cada día del año, no nos alcanzaría el tiempo para cubrirlas todas. Podrán mermarse la facultades, pero el interés en nuestra salud y la disposición de tener mejor calidad de vida, es responsabilidad nuestra. Salud.
Beto

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