jueves, 29 de enero de 2015

A correr

Afabilidad, la clave de la
convivencia. Foto: Baer
Uno de los beneficios del ejercicio se encuentra en nuestro estado de ánimo; lo gruñón no se me quita, pero al menos expresarme de esa manera se ha venido espaciando cada día más. Claro que no exploto por cualquier cosa, pero si he manifestado en ocasiones un leve malestar en cuanto surge algo que no me parece del todo justo o aceptable.
Tomé las sugerencias de hacer ejercicio como algo viable aún, aunque debo decir que la idea de mantener un ritmo estable en solitario no me atraía del todo. Eso y que no logro reducir los centímetros ganados en las últimas quincenas para que vuelva a entrar en mis pantalones sin dificultad, me convencieron en definitiva.
Casi dejo de lado otro aliciente, repetido en cada ocasión en que intentaba imponer mi punto de vista en cualquier plática, la cual tendía a convertirla en discusión; pero digo yo, ¿qué culpa tengo de tener razones suficientes como para contradecir lo que escucho. Al parecer hay sensibilidades que no soportan que se les corrija.
En fin, dada esta última situación, supuse que si empezaba a trotar en las mañanas, las molestias causadas por mis argumentos se verían disminuidas de manera dramática lo que redundaría en una mejor convivencia y una estancia más cómoda con quienes debo compartir espacios y tiempo y no tener que soportar que me manden corriendo a la (&%$%$=?#). Salud.
Beto

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