jueves, 7 de abril de 2016

Es Boy

Es un misterio semejante que tenga tantos cambios
como que lo sigan contratando. Foto: Google
Decimos los malpensados junto con los teóricos del caos que todo tiene un propósito o, en palabras de Freud, nada se da al azar; se disculpó, dio algunas razones como explicación de su mal funcionamiento y embarró a todo su equipo tachando de fracaso la derrota del Cruz Azul frente al Necaxa en la semifinal de la Copa MX jugada anoche.
Sentado, frente al micrófono, mostró una imagen que dista del personaje impetuoso que pretende decirle sus verdades a las cuarteas arbitrales, que intenta imponer su punto de vista por sobre los medios, que parece haber encontrado el báculo sagrado que le provee toda la sabiduría del universo y de universos alternos sacados de la mente de Asimov.
Fracaso sí, desde la perspectiva que dicta que un equipo de primera división no puede ni tiene que perder en contra de uno de ascenso. Fracaso en cuanto a la expectativa de un equipo que parece haberse contagiado de una maldición medieval que le impide lograr todo lo que pretende... fracaso en general, porque se ha ido convirtiendo en el "ya merito" de nuestros tiempos.
Sólo hay que revisar el historial de un director técnico que no ha sido campeón, quizá por mala suerte (imposible), quizá por un plan maquiavélico en su contra (posible pero ocioso), quizá porque, en el peor de los escenarios, vende los partidos finales... Esto último, si fuera cierto, sería la puntilla para que mi desilusión del fútbol fuera definitiva. Salud.
Beto

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