jueves, 30 de marzo de 2017

A tiempo

Danzón dedicado a la chata y amigas que la
acompañan. Foto: Baer
Lo maravilloso de la actividad física no está inserto solamente en aumentar musculatura o ganar rapidez y agilidad, también se encuentra en devolvernos la capacidad de asombro hacia nuestro entorno y el disfrutar estar vivos. En alguna otra inserción apuntaba que la actividad física debe ser acorde a nuestra edad y condición.
Pero, ¿en qué pensamos cuando hablamos de actividad física? Posiblemente en balones, barras, pesas, implementos de atletismo u otros, que tienen que ver directamente con movimientos agresivos, rápidos y exactos y, ya en el uso de nuestra condescendencia, prácticas menos bruscas como el yoga y las alternativas intermedias como los aeróbicos o zumba.
Es cierto que no hay ejercicios específicos para cada edad, lo que es maravilloso pues así podemos escoger lo que más nos guste, sin embargo, quienes hemos "gozado" de la adquisición de algunas "medallas deportivas" como esguinces, tirones o fracturas, podríamos optar por alternativas que no exijan a nuestros cuerpos movimientos que pongan en riesgo nuestra integridad.
Así, el llamado de una danzonera se escucha como el canto de las sirenas, como una razón para seguir en movimiento para quienes ya no tenemos oportunidad inmediata de romper algún récord olímpico o mundial y también, para quienes desean saber cómo coordinar sus movimientos para no parecer tan torpes. Lo mejor, no es privativo para una edad. ¡A bailar! Salud.
Beto

No hay comentarios.: