jueves, 29 de junio de 2017

Cuando la testosterona no alcanza

Las mujeres parecen tener mejor idea de lo que
interesa en los deportes. Foto: Baer
Las cosas caen por su propio peso y en cuestión de caídas, los futbolistas son la flor y nata de la especialización; no digo que el fútbol esté exento de accidentes, por supuesto que los hay, pero cuando se trata de crear, observar y comentar un incidente aparatoso, el balompié es el escaparate ideal por el fingimiento de sus protagonistas en esas lides.
Las pruebas saltan cada fin de semana pero lo que vino a comprobar mis palabras, ocurrió el sábado pasado en el partido disputado por las selecciones de México y Rusia; fuera de todo lo que se ha venido comentado en la semana en los distintos foros especializados, yo me quedo con la jugada del segundo gol (el del triunfo) anotado por Lozano.
¿Una maravilla, chiripa, ejemplo de encono y valentía? Todo lo que ustedes quieran, pero ¿no es increíble que después de tan viril muestra de entrega por el equipo el "Chucky" , al recibir tremendo patadón del cancerbero ruso ni siquiera se sobara? Quizá por impresionar a sus nuevos jefes o porque no fue para tanto o porque el gol cura todo mal...
Pero ¿qué hubiera pasado si el golpe lo recibiera en media cancha? Como sucedió con otras jugadas en donde ni cerca estuvieron los roces de la acción mencionada y los involucrados se tiraron al pasto gimiendo como Magdalenas en plena crucifixión. Por eso, si es fútbol prefiero el femenil, tienen mejores piernas y son mucho más entronas y aguantadoras. La virilidad cambió de sexo en el fútbol. Salud.
Beto

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