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| Diversión y ejercicio en ocho ruedas. Fotos: YouTube.com |
Se empieza a escuchar la música con cierta cadencia, las ruedas de poliuretano hacen coros contrapunteados, es una actividad que tuvo su auge en la década de los setenta, una película conmemorativa en el setenta y nueve (estrenada en México en el ochenta) protagonizada por Linda Blair y Jim Bray y que en los últimos años se ha retomado dando una alternativa a quienes ya consideremos a las canicas como deporte de alto riesgo.
El roller dance no ha dejado del todo el planeta, pues siempre habrá alguno que tenga la inquietud de seguir rodando, ya sea en las calles o en las pistas (ahora escasas); vistoso desde cualquier ángulo, el baile sobre ruedas tiene el atractivo de parecer sencillo y disfrutable aunque ya con los patines puestos, nos enteremos de las dificultades que se deben vencer, máxime si no se cuenta con una buena condición física.
Resulta increíble que sobre ocho ruedas se conjuguen el ejercicio, la destreza y la imaginación, pues es menester sacar todas las facultades de atleta y de bailarín para que se pueda lograr un buen desempeño en la pista. También lo es, que el grueso de los practicantes actuales tengan mi edad, por supuesto por cuestiones de generación, sin demeritar el aporte de generaciones posteriores, pero no les tocó ver el nacimiento del Boogie Wonderland.
Claro, en esos años la música disco se negaba a desaparecer, por lo que tuvo que invadir alguna actividad que le permitiera adecuarse a los gustos cambiantes de una juventud que seguía aspirando a innovar en todos sentidos, así, el grupo de color Tierra, Viento y Fuego, fue de los elegidos para dar marco a una moda efímera entonces, pero que espera otra oportunidad de convertirse en una disciplina que logre el gusto general. Quienes puedan, a retomar sus patines. Salud.
Beto

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