jueves, 4 de junio de 2020

Tío Lolo y su juego

Los héroes desean trascender. Foto: Medio tiempo
Panamerican World
Desde que los medios de información se pegaron como sanguijuelas a los deportes, las necesidades de los espectadores de multiplicaron por encima de la simple práctica de los mismos; no tengo muy claro el orden de aparición, pero podemos imaginar que la primera fue la creación de ídolos masivos, necesarios para la identificación entre aficionados, con el canal, el deporte mismo y la nación.
Por consecuencia, debió seguir la adquisición de ropa e implementos deportivos que esos ídolos utilizaran lo que además, acentuaría el sentimiento de pertenencia a un grupo, basta ver a las tribus emergentes que se forman en los estadios a la luz de ciertos colores. De dichos artículos, sobresaldrían los que emulaban a los mayores héroes por logros y moda.
La tercera necesidad tiene que ver con la inmortalización, un espacio al que no cualquiera accede, pues la historia del aspirante a ella, tiene que cumplir con un perfil semejante al de Pepe “El Toro”; en esquema sería 1) nacer o vivir en situación desventajosa, 2) fijarse una meta para salir de ella, 3) esforzarse por lograrlo, 4) solventar las dificultades, 5) lograr la meta o perecer en el intento.
Quienes ya lo hayan descubierto, saben que no es otro camino que el “viaje del héroe” propuesto por el antropólogo estadounidense Joseph Campell (palabras más o menos), aprovechado por los medios para mantener el esquema de consumo de sus producciones. Juego, a cada aparición de un nuevo héroe se suma un nuevo pretexto de adición grupal. Así las cosas. Salud.
Beto

No hay comentarios.: