jueves, 16 de julio de 2020

Crece la legión

Desde este ángulo, cualquier botín se ve igual. Foto: BAER
Hace algunos días, sin los reflectores que pudiera tener cualquier varón pateabalones, el pase de Kenti Robles al Real Madrid tuvo una cobertura decente en los medios electrónicos alternativos; la defensa mexicana ostenta desde ahora el privilegio de ser la primera mexicana en el cuadro merengue después de su paso por el Barcelona, el Deportivo Español y el Atlético de Madrid. Según Forbes, una carrera que tiene de rar lo mismo que se extraordinaria, pues pocos podrán presumir que jugaron en los tres conjuntos más importantes de España.
Por su parte, Estefanía Fuentes migra a Italia para integrarse al Sassuoulo equipo de la ciudad del mismo nombre ubicada al noroeste de Bolonia; según apunta la página Mediotiempo, la jugadora había sido dada de baja del América de México de donde no recibió más apoyo, por lo que tuvo que moverse por sus medios y su gestión logró el fichaje con el equipo italiano. Sin que tenga que ver la suerte, su separación del conjunto de Coapa, se parece a la de muchos trabajadores del país, que no son concientes de su despido, hasta que se les ocurre preguntar.
Está visto que ser asalariado en esta país, es lo mismo sin importar el giro de la empresa que contrate su fuerza de trabajo y mientras el contratado no tenga el prestigio, la experiencia ni el conocimiento suficientes para defender legalmente su puesto, las arbitrariedades se repetirán todo el tiempo, eso sin contar con los salarios, en ciertos casos infames, que siguen percibiendo algunos, por las mismas actividades que hacen otros con mejores prestaciones, diferencias mayormente marcadas entre individuos de distintos géneros y con esto quiero decir hombres y mujeres.
Volviendo a la migración de jugadoras nacionales, según Estadio Deportivo, había hace un año cerca de cuarenta y cinco mexicanas en el fútbol europeo entre nacidas y no nacidas en el territorio nacional, número que ha variado por la “repatriación” de jugadoras como Renae Cuéllar  o Stephany Mayor, no obstante, el número es lo suficientemente respetable como para que se les diera un seguimiento más puntual teniendo programas especiales más allá de la testosterona esparcida cuando se habla de “mexicanos en el extranjero”. Salud.
Beto

No hay comentarios.: