jueves, 15 de abril de 2021

Corriendo a Tokio

Atletismo, el origen de todas las
competiciones. BAER

O saltando, lo importante durante este año de espera adicional, es llegar a la tierra del sol naciente; desde el mundo antiguo se hizo fácil componer odas a los semidioses victoriosos de las justas que marcaban las pausas en las contiendas bélicas en las comarcas helenas. La historia de cómo al barón Pierre de Coubertin se le ocurrió fundar el COI en 1896 se ha difundido al menos cada cuatro años cuando termina la Olimpiada e inician los juegos, sin embargo, es muy común también asociar las hazañas olímpicas a figuras masculinas, por la tendencia generalizada de dar seguimiento a la espectacularidad soportada por la sentencia altius, fortius, citius.

Lo anterior, sin suponer que es erróneo, sí deja de lado a la actividad femenina por una observancia monocromática de endiosar al cronómetro, donde por supuesto, los tiempos aún son menores en los enfrentamientos de pista para los hombres. No quiero decir con esto que los encargados de difundir el evento de cada cuatro años no se emocionen con las marcas impuestas por las mujeres, pero es notorio que se da mayor seguimiento a los varones incluso entre cada uno. Salvo por algunas féminas que hayan llamado la atención (generalmente por su belleza) la mayor parte de los logros obtenidos por ellas son sólo motivo de mención como mera curiosidad.

Alguna vez, una de las excepciones fue Ana Gabriela Guevara, quien como sucede con casi todos los atletas que no son futbolistas en el país, nadie le dio seguimiento a su preparación ni mucho menos se tuvo una idea de cómo llegó a las grandes competiciones mundiales, eso sí, cuando ya fue noticia se le exigió como si todos hubiéramos apoyado su carrera. Si creen que miento, podría retarlos a que mencionen cómo ha sido la trayectoria de Mariana Arceo (pentatleta) o Paola Morán (400 mts) por citar sólo dos ejemplos en el atletismo que van a representar al deporte mexicano en los escenarios nipones. Pero lo mismo pasó con Paola Espinoza y Alexa Moreno entre otras.

Las competencias femeniles en olímpicos fueron incluidas apenas en 1928 después de ocho ediciones organizadas y con todas las dudas y presiones porque mínimamente dieran espectáculo. Hay que recordar que la sexta edición de 1916 en Berlín  fue cancelada por la Primera Guerra Mundial. El atletismo es un universo en el que se observa plenamente el desarrollo que han tenido las atletas en ciento veinticinco años de olimpismo femenil. Además de las mexicanas ya mencionadas líneas arriba, vale la pena seguir a Keely Hodgson y Amy Hunt de la Gran Bretaña por sus posibilidades de romper récords en sus disciplinas. Salud.

Beto

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