En aquellos días en que la agilidad era mi aliada en la práctica de cualquier ejercicio, todas las disciplinas parecían al alcance de mi mano; obvio, no iba a ser bueno en todo, pero al menos competiría de buena manera, al menos si ello no implicara usar instrumentos extraños o un animal vivo. De tal forma, imaginarme como pentatleta salía de mi esquema, ya que mi respeto por los caballos y las armas me ha mantenido a una sana distancia de ellos. Soy consciente que hay actividades para las cuales estoy negado como la esgrima, la que me parece muy estética, apropiada para expresión artística y buen tema para la realización de películas, pero hasta ahí.
Mariana Arceo, la mujer maravilla
es mexicana. BAER
El salto ecuestre y el tiro con pistola tienen en mi concepción sobre el deporte la misma suerte, empezando porque un caballo tiene voluntad propia y las pistolas las carga el diablo, bueno, quizá no tanto así, pero es cierto que a un equino no lo podría gobernar con mi pobre sentido de la libertad. De las cinco disciplinas, en las únicas en las que podría haberme insertado serían la natación y el campo traviesa, con pocas posibilidades de destacar dado que mis niveles de concentración no dan para justas demasiado largas, por lo que fracasaría en todo intento y la frustración subsiguiente impediría el siquiera la consideración de seguir.
Claro, eso no me impide el valorar y respetar el esfuerzo realizado por Mariana Arceo quien, después de superar el coronavirus, obtuvo su lugar para asistir a Tokio 2020 obteniendo en el camino la medalla de oro en los XVIII Juegos Panamericanos de Lima en 2019. Esta mención de ninguna manera hace justicia a su trayectoria, en un deporte que sólo un militar podría realizar con soltura, lo que Mariana es con el grado de sargento. Es un gran ejemplo del saber aprovechar los recursos que se tienen a la mano, en este caso, los ofrecidos por el Ejército Mexicano para convertirse en la primera mexicana en obtener la presea dorada en el evento ya mencionado.
Según la página “Señal Colombia”, sus sueños de ser gimnasta tuvieron que dar paso a la natación, pues su padre detectó algo en ella que le impediría destacar, pero que sí tenía facultades para otras disciplinas, incluso de manera simultánea, lo que la encaminó al pentatlón. Debe haber mucho talento y mucha disciplina para que, después de nadar e ir a enfrentar a otra persona con una espada donde se tiene una sola oportunidad de ganar, se tenga que subir a un caballo al cual debe conocerse en veinte minutos, controlar las piernas y las manos para tirar con una pistola y terminar corriendo el circuito en campo abierto por cuatro veces, todo en un solo día. Ya sudé. Salud.
Beto
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