jueves, 17 de febrero de 2022

Cuerpo sano, mente, más o menos

¿Cómo aprender a ser triunfador? El ejemplo
ya está dado. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Desde décadas anteriores, el comentar y dar mayor relevancia a la preparación mental en la práctica deportiva, vino a ocupar también varios aspectos en la vida cotidiana, convirtiéndola a su vez en una especie de competencia que tiene metas tan variadas como ambiguas. Esa preparación no es otra cosa que tener seguridad en uno mismo por visualizar claramente los alcances, el único problema es si se tienen a la mano las herramientas y los guías para descubrirlos. En nuestro país, no siempre se tiene esa suerte en cualquier rubro en el que pensemos, sin embargo, hay ocasiones en que surgen garbanzos de la libra que hacen que nos ilusionemos con la posibilidad de deshacernos, por fin, de la carga anímica del derrotismo que nos ha acompañado por siglos.

Unos de esos episodios se dio en el marco del mundial femenil sub-17 de fútbol, hace poco más de cuatro años en el encuentro que sostuvieron el representativo de nuestro país con su similar de Nueva Zelanda, cuyo marcador favoreció a las nuestras cinco goles a cero. Las anotaciones corrieron a cargo de Espinoza, Ovalle (ambas militantes de la liga profesional, actualmente), López, Ávalos y Torres en un encuentro donde las zelandesas también tuvieron oportunidades de manifestarse en el marcador, pero no corrieron con suerte. En ese entonces, chiquillas de dieciséis años y menores dieron muestra de que el trabajo conjunto y la determinación pueden abrir caminos hacia el triunfo casi en automático.

Se enfrentaron a un grupo con mayor estatura, más peso corporal y una disciplina táctica de la cual no salieron en los noventa minutos del partido; la determinación se les notaba en el rostro, algo compartido con las “güeras”, pero su deseo de triunfo y una evidente mayor técnica, hizo que la balanza se decantara por el equipo mexicano, de una forma más que contundente. Al principio era difícil imaginar que fueran superiores, un pensamiento que se encargaron de transformar lo más rápido posible. ¿Qué les dijeron en el vestidor? ¿Por qué no se conformaron con la ventaja de dos goles obtenida en el primer tiempo? Definitivamente, no cayeron en el lastimoso sentimiento de misericordia por el débil entendiendo, como se debe, el respeto por el rival.

Es cierto, respetar al contrario es jugar siempre a tope independientemente de sus condiciones, pues con ello se le demuestra que se le considera igual que cualquiera, digno de ser tratado como el mejor. Así, el resultado será sólo la circunstancia del juego. Retomando la pregunta, sería también prudente cuestionarnos qué fue lo que las jugadoras entendieron, qué aprendieron de la experiencia que las ha mantenido en un buen nivel de juego desde entonces. Algo deben haber visto de su realidad que las exime de cargar con ideas preconcebidas que nos victimizan como pueblo pero que también, las libra de sr las depositarias de una trasnochada idea de la soberanía nacional. Los vientos del deporte mexicano parecen soplar en otra dirección, fuera del balompié varonil. Salud.

Beto

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