| Serenidad y paciencia, para no caer en presiones innecesarias. Foto: BAER |
Aprender a relajarnos es importante entonces, si lo que buscamos es rendir en una competición o mantener un buen nivel en las rutinas de ejercicios cotidianas cuyo objetivo sea el estar saludables; no es necesario buscar el nirvana, simplemente con sentir que nuestro cuerpo no tiene una tensión más allá de la necesaria para funcionar, es suficiente. En otras palabras, no se busca con la relajación el quedar totalmente “lacio”, sino el saber que no tendremos molestias ni distracciones a la hora de realizar una rutina. Un cuerpo y una mente relajados se distinguen de inmediato porque su portador tiene una expresión de disfrute, de poner sus sentidos en lo que está realizando sin que le importe lo que suceda en su entorno.
Los caminos hacia la relajación no son otros que nuestros propios sentidos, cada uno con un grado de atención según lo que culturalmente se haya priorizado desde niño. Así, quienes crecieron en el seno de una familia físicamente expresiva, encontrarán en el masaje la manera más apropiada para liberar tensiones; los que hayan puesto su atención en el gusto y por tanto, en el olfato, verán muy atractiva la aromaterapia; el mundo audiovisual proveería de un basto panorama a los que gustan de colores, formas y sonidos, quizás por medio del baile. Lo anterior, por supuesto, no constituye ninguna ley ni mucho menos es privativo; los mejores resultados se obtienen regularmente con mezclas que apreciemos como complementarias.
En el deporte, los juegos mismos podrían ser medios de relajación por el contacto con las herramientas (balones, uniformes), las superficies de juego (duela, pasto) o los sonidos propios de cada disciplina (instrucciones, motores, animación) aunque eso implica un proceso mental aún no estandarizado pues las experiencias con cada elemento, son tan variadas como atletas hay en el mundo, quizá por ello, lo más utilizado sea la práctica de desfase, que significa sacar a los jugadores de su contexto competitivo, llevándolos a un estado casi neutro en el que, por así decirlo, reinicien su cerebro con respecto de su práctica. En cualquiera de las formas que ustedes se encuentren lo primordial en cada caso, dicen los que saben, es respirar. Salud.
Beto
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