| Cualquier actividad requiere de la respiración. Foto: BAER |
No es mi intención ensañar a respirar; todos en algún momento hemos escuchado cómo hacerlo de manera correcta y ahora, con la ventaja de la red y los tutoriales, incluso observaremos que el respirar correctamente tiene varias versiones según el motivo que se busque. Así, hay respiración para cantar, para poder dormir, para quedar en trance y, si pasamos a lo netamente deportivo, la hay para correr medio fondo, para levantar pesas, para velocidad o deportes de conjunto con balón y por si fuera poco, para relajarse después de tanto ejercicio. Lo más novedoso que escuché fue que era la respiración lo que en realidad nos hacía adelgazar pues la grasa no se quema sino que se oxida por lo que es más importante que ponderar la intensidad del ejercicio.
En la sabiduría oriental también se escucha que el ritmo de respiración coadyuva a mantener el equilibrio mental, principalmente en la práctica de las artes marciales; algo debe tener de cierto si la idea la han mantenido por siglos. Dado que la respiración se lleva a cabo con el olfato (otra obviedad) los olores y sabores se emparejan saliendo de nuestro control, pues eso sirve para alertarnos sobre un posible deleite o un potencial peligro, aunque no lo tengamos tan desarrollado como los perros, pero que funciona para lo que estamos acostumbrados, como la detección de una fuga de gas, por ejemplo. La importancia de respirar se diluye en lo automatizada que la tenemos, es decir, nuestro cerebro da por hecho que no le faltará el oxígeno puesto que no hay el riesgo de apagarlo.
En cualquier caso, si llegamos a tener una pausa en la respiración cuando dormimos (como nos sucede a algunos) existe el mecanismo del espasmo respiratorio, un movimiento involuntario a manera de tic de alguno de nuestros miembros que obliga a despertarnos; en casos más marcados, se manifiesta en el sueño con la sensación de que caemos de una gran altura. Si bien es cierto que la respiración puede adecuarse a las actividades que vayamos a realizar su mayor utilidad es que, al hacerla adecuadamente, nos proporciona un estado de calma semejante al que sentimos después de una jornada de trabajo productivo, cuando el tiempo es propicio para la contemplación de nuestra obra, entendiendo que se abre así, la oportunidad de repetirlo. Salud.
Beto
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