jueves, 17 de marzo de 2022

¿Bronca planeada?

¿A quién le estaría hablando?. Foto: PFC

Irapuato, Gto.- El fútbol es un laboratorio social, tanto en lo referente a la cancha como en las tribunas y fuera de ella ya que son un reflejo de lo que sucede en la vida de un país; como fenómeno cultural, reúne a la simpleza y a la inmediatez que lo hacen una expresión básica del carácter de una sociedad-, ideólogos de esta disciplina como Jorge Valdano, tendrán una mejor y más amplia explicación de ello, sin embargo, me permito externar mi opinión al haber sido un entusiasta del deporte en mis años juveniles. Lo sucedido en Querétaro hace algunos días ha mantenido cierta vigencia en mi memoria debido a ciertas curiosidades en el evento, además de la cobertura parcial y alarmista con la que la mayoría de los medios abiertos suelen tratar estos temas, por lo que hay mucho que abarcar aún.

Para empezar, es curioso que se haya presentado el problema en uno de los estados que en varios meses ha mantenido un índice de violencia bajo de acuerdo con el World Justice Project (WJP) que toma en cuenta para su evaluación ocho puntos: límites al poder gubernamental, ausencia de corrupción, gobierno abierto, derechos fundamentales, orden y seguridad, cumplimiento regulatorio, justicia civil y justicia penal en los cuales Querétaro ha aparecido siempre a media tabla; curioso también que no se haya dado en estados como Puebla o la Ciudad de México, que también tienen fútbol y están gobernados por morena, no, se dio en uno gobernado por el PAN; por otro lado, se definió la trifulca como un enfrentamiento entre barras, donde la parte más afectada fue la de los civiles no adscritos a ninguna.

Es cierto, desde su aparición, los grupos de animación han tenido fama de ser violentos, algo que no se ha explicado fuera de estudios sociológicos, simplemente se entiende que se forman bajo el auspicio de los equipos profesionales, gozan de la protección de los mismos, actúan con impunidad y no pasan por ningún filtro de selección. O quizás el requisito para pertenecer a uno de esos grupos sea el ser violento. Aquí mi inocencia se despierta para preguntar ¿de verdad los equipos de fútbol los necesitan? ¿Acaso no confían en la afición espontánea y franca que deben “contratar” porros? O acaso están amenazados desde el exterior para justificar gastos. Pero ¿qué no se han quejado sistemáticamente de que el dinero no les alcanza?

Puesto que es un laboratorio, como lo afirmé antes, los cotos de poder se manifiestan en sus enfrentamientos particulares, no siempre en igualdad, pero sí con los mismos intereses en juego. En una fotografía publicada por el periodista Pedro Ferriz de Con, presuntamente tomada en el estadio Corregidora el día del suceso, aparece un sujeto portando un radio portátil, posiblemente comunicándose con alguien dentro o fuera del inmueble, quizás organizando la pelea o probablemente dando parte de los hechos a alguna autoridad. Pedro acusó directamente al gobierno de la República, señalando que era una forma de medir los alcances y el impacto de la próxima charada presidencial, en lo cual podría estar yo de acuerdo, ojala me equivocara. Salud.

Beto

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