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| El valor táctico no tiene precio en el juego. Foto: BAER |
La palabra segundo, en este caso, no implica categoría sino la diferenciación de facultades, podríamos pensar que la estatura es un factor -lo cual es cierto a medias- pero hay ocasiones en las que el primer remate es menos alto; su área de acción en ataque, por lo general, es la zona cuatro (de las zonas hablaremos en la próxima entrega) lo que no es exclusivo, sino la referencia para iniciar posibles jugadas en otra zona. Algunos de los más destacados segundos remates tienen como arma característica el remate desde las zonas de zaguero, algo que pueden realizar dadas sus características físicas y porque, al dominar una psición “alejada” de la cancha como lo es la zona cuatro, tienen una visión periférica mejor habituada.
Es cierto, un primer remate también puede hacerlo, sin embargo, el que sea una tarea más inclinada al segundo, le quita presión en el juego; es esta especie de válvula de escape la razón principal del segundo remate en la táctica de los equipos, pues permite que el especialista en defensa como lo es el líbero y el jugador de mayor talla como puede ser el primer remate, se concentren mejor a la hora de cubrir el terreno. Algunos preferirán esta posición porque ofrece variedad en las responsabilidades en el desarrollo de las jugadas pues, aunque se repitan en un mismo partido, las variantes en los turnos, las zonas donde se ejecuten y la velocidad con la que se use el balón, proporcionan una gran variedad que inclusive incide en la plasticidad del juego.
Tan valioso y espectacular como cualquiera en la cancha, el segundo remate proporciona a su vez una válvula de seguridad capaz de destrabar un juego, de inclinar la balanza en favor propio y hasta volverse una pesadilla para el contrario con sus bloqueos y remates. Reitero, quizá su especialización no se note mucho en lo técnico, pues realiza los movimientos de la misma forma que los demás, pero en lo táctico, su valía es exponencial ya que resulta como la variante que necesitan tanto el acomodador como el primer remate para realizar su propio juego. Lo que debe imperar en cada equipo es el entendimiento de la dependencia deportiva sin importar la disciplina, pero que en el voleibol sucede como un rayo en cada jugada. Salud.
Beto

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