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| El líbero es un especialista en el fildeo. Foto: BAER |
Según la Guía oficial de la Asociación de Entrenadores Americanos de Voleibol, el entrenamiento comprende, además del físico, tres facetas que son de relajación, de representación mental y del control de la atención, con el objeto de reducir la tensión y la incertidumbre durante un punto, un set o un partido; para lograr la eficacia de tales entrenamientos, es primordial el establecimiento de objetivos pues se ha visto que con ellos, la motivación de los jugadores suele mejorar. A veces se piensa que un trabajo tan metódico es aplicable sólo en el nivel profesional, pero si se aplica desde el escolar o aficionado, no sólo se eleva la calidad del juego, sino que los accesos al profesionalismo se vuelven más accesibles.
Aunque esos tipos de entrenamiento se traten en los manuales al final, lo cierto es que en mayor o en menor medida, se tocan a la par que el acondicionamiento físico; cada entrenador, con la preparación y las herramientas con las que disponga, logra más o menos convencer a jugadores noveles y experimentados de la importancia de adquirir en general, una mentalidad ganadora, una disciplina táctica y una voluntad a toda prueba. La base seguirá siendo el monto de facultades que muestre cada uno de ellos junto con el mantenimiento de la confianza en que lo que hacen en los entrenamientos servirá, tanto para lograr triunfos como para -más importante- evitar lesiones que los alejen de las canchas; a nadie le sirve tener un hospital en lugar de un equipo deportivo.
Como sugerencia general, la idea de un entrenamiento debería tratarse más como un estilo de vida, porque aunque sea como eventualidad, lo tenemos en todos los aspectos de nuestra existencia; la razón de ello es que no sólo se entrena para lo nuevo, sino para mantener una condición física y mental constante que permita estar listos en todo momento, sin sobresaltos. Menciono la idea para poder mentalizarnos en ello, aunque todos sabemos que siempre estamos a prueba, ya sea para aplicar un examen de aptitudes, un trabajo nuevo, el emprender un negocio, educar a los hijos o “simplemente” ser feliz. Sí, también para ello pasamos pruebas en nuestra eterna búsqueda de estabilidad, pero éstas no son los problemas, sino la satisfacción de salir de ellos. Salud.
Beto

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