![]() |
| Cualquier movimiento, por insignificante que parezca, es muy importante en un partido. Foto: BAER |
Cada jugador tiene dos cometidos en todas las jugadas, en algunas será el protagonista y en otras el apoyo, sin importar que sean a la defensiva o a la ofensiva. El ideal es que esas responsabilidades se repartieran en partes iguales entre los seis jugadores en la cancha, pero eso es imposible al menos con uno, el líbero, por las características de su puesto, en lo que respecta a los demás, ese ideal implicaría que todos tienen las mismas facultades, lo que tampoco es factible porque siempre habrá variantes que los distingan y que deberían ser descubiertas tanto por ellos mismos como por el cuerpo técnico para su mejor aprovechamiento. Lo rico del deporte está en la variedad de facultades de cada atleta, es lo que hace atractiva a la técnica que, de lo contrario, sería mecánica.
Claro que, cuando jugamos, quisiéramos que todos los balones pasaran por nuestras manos, pero la participación sin él es igual de importante aunque pareciera no tan atractiva para el público; un ojo entrenado sabe distinguir entre buenos y malos movimientos en la cancha y éstos se entienden en el contexto de un efecto visual que es, qué tanto cubre un equipo de seis individuos un área de ochenta y un metros cuadrados. Un buen rematador sabrá encontrar pequeñas áreas donde azotar el balón en un lapso de un segundo en promedio, pero si no logra detectarlo, la prolongación de ese segundo le hará perder el punto, ya sea porque no podrá realizar el remate y optará por una “dejadita” o porque de plano, perderá la jugada, algo difícil de que suceda a nivel profesional, pero pasa.
Reitero la importancia del efecto visual de “cubrir” la cancha, pues eso provoca el psicológico de no tener forma de atacar porque hay del otro lado jugadores siempre presentes; romper una formación requiere de establecer un ritmo de juego, esto es independientemente de la velocidad con la que se ejecuten las acciones; el tratar de mantener en movimiento el balón para que, con ello, se logre cierta incomodidad en el contrario, ganaría el punto, el set o el partido el equipo que soporte por más tiempo la presión, preferentemente el que provoque tal dinámica. Lo anterior en más factible en un partido femenil donde, a pesar de que hay rematadoras que logran los cien kilómetros por hora, todavía se puede aspirar a jugadas de más de dos turnos. Salud.
Beto

No hay comentarios.:
Publicar un comentario