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| Al parecer, se le olvidó para dónde correr. Foto: BAER |
Fuera de los deportes autosuficientes (los menos en realidad), la mayor parte de los atletas dependen de los apoyos gubernamentales para competir, por supuesto pasando casi inadvertidos, a menos que surja un problema que provoque un escándalo en sus participaciones; la victoria en este país es una obligación sorda, que debe darse aunque sea sin apoyo pues nos hemos creído el mito del azteca emergente pasando por el zacapoaxtla de la resistencia, el niño héroe envuelto en el lábaro patrio y el zapoteco que llegó a presidente, todos ganando batallas pero que sucumbieron en la guerra, ¿por qué? Por falta de apoyo, por falta de parque y por falta de un plan de defensa; porque suponemos que las estrategias se dan eventualmente y a corto plazo.
En el deporte no podemos esperar otra cosa que lo mismo pues qué es sino un simulacro de guerra, sin embargo, los ejércitos deportivos deben valerse por sí mismos y lo peor del caso es que aun así, obtienen buenos resultados. Como Atenas Gutiérrez y Susana Torres que obtuvieron segundo lugar en el torneo Tour de Playa de voleibol el pasado 14 de mayo en Varadero, Cuba o Rosa María Tapia, ganadora de la medalla de plata en el Campeonato Mundial de Triatlón llevado a cabo en Yokohama, Japón el 13 de mayo o el más reciente triunfo de un equipo de nado sincronizado obteniendo el segundo lugar en el medallero con tres oros y una plata en la Copa del Mundo de Natación Artística celebrado en Soma Bay en Egipto y concluido el 15 de mayo.
Esta última competencia abrió la cloaca de la CONADE, la que ha sido acusada no sólo de no apoyar a los atletas, sino también de malos manejos, acusaciones a las que la titular del organismo, Ana Gabriela Guevara ha respondido al más puro estilo de la 4T, con evasivas y contraataques por supuestos adeudos de varios atletas, al grado de emitir mensajes desafortunados con los que ha evidenciado su contradictoria transformación, de atleta denunciante a funcionaria encubridora. Es claro que el poder corrompe, hay varios ejemplos a lo largo de la historia, pero un poder es un contrato en el que una parte deposita su confianza en otra a cambio de un servicio y el grupo gubernamental es el depositario actual, uno que al igual que los anteriores, no ha cumplido sus promesas. Salud.
Beto

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