jueves, 29 de junio de 2023

La especialización de la afición

En esta vida hay que ser un real aficionado
práctico. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Entendámonos primero, al decir que nos gustan los deportes no significamos necesariamente que nos gusten todos, habrá algunos que sólo nos causen curiosidad, extrañeza otros, pero gustarnos como tales, sólo unos cuantos, en eso tiene que ver la afinidad cultural, la influencia de nuestros círculos sociales y la capacidad que tengamos para participar de ellos, así también, las transmisiones en los medios masivos de información. El interés por pertenecer nos hace partícipes de las aficiones del grupo, a menos que seamos lo contrario y deseemos vivir solos o nos interesen cosas que la mayoría no contempla como un pasatiempo digno de sí; pasa con los interesados en las ciencias, los deportes extremos, las artes escénicas o cualquier otra actividad “poco viril”.

La influencia de las amistades que la ejercida por las familias, aunque según haya sido el gusto de los hermanos, primos, tíos o padres, será el tipo de amistades que se busquen en un inicio; un amigo guía los gustos y las aficiones porque nos hace partícipes en partes iguales sobre algo o alguien que realiza una práctica que nos identifica a golpe de vista (fútbol), por la destreza descubierta sin necesidad de referentes específicos (voleibol u otras disciplinas) o porque representan alguna ganancia temprana (billar). Esta afinidad, además del sentimiento de pertenencia y el notorio desarrollo de las facultades personales, enseña sobre competencia y trabajo en grupo formando, en el mejor de los casos, el criterio sobre cómo acatar las reglas.

Como bono adicional, también crea conciencia sobre la práctica de la averiguación y con ello pueden saber quiénes son Giba, Robertlandy Simón, Thomas Lagumdzija, Juan Pablo Moreno, Regla Torres, Misty May-Trainor o Winifer Fernández, voleibolistas; Tiger Woods, Jack Nicklaus, Greg Norman, Lorena Ochoa, Paige Spinarac o Jessica Korda, golfistas; Carolina Marín, Lin Dan, Rudy Hartono, Lino Muñoz, Haramara Gaytán o Lucero Soto, badmintonistas por mencionar algunas disciplinas que se difunden intermitentemente en los medios. Como ellos, podríamos citar a cientos de deportistas que destacaron en sus disciplinas, pero no tengo ni el espacio ni los datos suficientes para hacerlo, pero puedo invitarlos a que averigüen por su cuenta.

Quién quita y hasta encuentren un nuevo ídolo en el triatlón o el parkour; una oportunidad de investigación deportiva sería el saber cuál circunstancia de las ya mencionadas, además de la pobre cultura deportiva y la muy rara difusión de otros deportes, sea determinante para que México se conforme con la saturación de un balompié que cree entender pero que no sabe explicar el funcionamiento de un equipo y busca siempre los resultados por medio de un caudillo. Así como tenemos futbolistas, pilotos, basquetbolistas y voleibolistas profesionales, amén de los boxeadores, también deberíamos ser aficionados especializados y profesionales, lo que implica no nada más indignarnos porque el equipo no gana, sino que sabemos del deporte en cuestión. Salud.

Beto

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