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| A ver para cuándo les echan un lazo. Foto: BAER |
Ha sido víctima del vandalismo rastrero, no sé en qué fase de deterioro se encuentra, pero en todo ese tiempo ya debe ser bastante; podría tratarse de un estilo local puesto que ejemplos similares los encontramos en el centro de la ciudad, como el hotel Oricer en la calle de Juárez, la Casona sobre Revolución (no el restaurante, sino la que se supone habitó Agustín de Iturbide) y varios predios sobre la calle de Hidalgo que no se entiende el porqué se mantienen sin funcionar y algunos en total abandono, pasto de los grafiteros, no representan un buen negocio así para sus propietarios, ni creo que su valor como terreno compense los años en que han estado ociosos, a menos que también sean víctimas de los “aseguradores”.
Así como podemos encontrar asociaciones delictivas en las calles, también las encontraremos en las instituciones supuestamente dedicadas a la procuración y aseguramiento de la construcción, de la producción de alimentos, la transformación y el deporte; los más recientes escándalos protagonizados por Ana Gabriela Guevara son indicativos de que lo que menos importa es el desarrollo de la actividad física a nivel competitivo, justo como pasó en lo económico con la banca y ha pasado con el petróleo. El estado o mejor dicho, el aparato gubernamental, como empresario siempre ha dejado mucho que desear; supone que al ser depositario de la autoridad, puede hacer y deshacer a su antojo sin consultar a nadie, para después como ha sido a lo largo de estos cinco años, quejarse de los gobiernos anteriores y chillar porque no le salen las cosas.
Se ha volteado a ver en diferentes oportunidades al Centro Paralímpico Nacional, algunos lo mencionan por pose de campaña, otros para tener una nota y otros para ayudar de verdad, de estos últimos un querido amigo que de rehabilitación y competencia sabe la milla, ha puesto entre sus objetivos el devolverle la utilidad perdida hasta el día de hoy, sé que va a lograrlo. Eso sería un gran golpe anímico para la ciudad y ¿por qué no? Un aliciente para acondicionarla de tal manera que eso que se presume como fragmentos en las páginas sociales, sea la constante y así atraer inversiones que nos den mayor movilidad, no sólo a nivel macro, porque la economía la componemos todos desde el vendedor de garbanza hasta el gran empresario transformador y pues, todos comemos. Salud.
Beto

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