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| Correr a la meta y correr hacia el hueso, no es lo mismo. Foto: BAER |
El caso de Paola Morán es similar al de muchos otros atletas que debieron suscribirse a una federación regida a su vez por el órgano administrativo creado para evitar corruptelas y malos manejos del dinero, que el Estado les otorgaba directamente en épocas anteriores, pero el remedio ha resultado igual o peor que la enfermedad, pues quien desee sacar provecho del presupuesto para el deporte, ya no debe aspirar a dirigir un órgano federativo, sino a la CONADE. Nada hay más rastrero que el oportunismo y si éste viene de lo que antes se proclamó como lucha social, no debe considerársele de otra manera que traición, un rasgo que guardando las proporciones, comparten Ana Gabriela y el peje, pues ambos se escudaron detrás de las protestas en contra del sistema acabando con ser peores.
En el futuro, cualquier cosa que vaya a sustituir a la federación de natación, tengamos por seguro que el control que vaya a tener el Estado sobre ella, será más férreo, eso dependiendo de quien vaya a ocupar la silla presidencial, pues la tentación de zafarse de la autoridad del actual mandatario (aunque él jure que va a retirarse) estará a flor de piel. Eso significa que no sería igual negociar con un títere que con un presidente medianamente autónomo y lejos de los aires tabasqueños. ¿Qué se pediría? En general, por lo menos que los dejen trabajar en paz, lo que incluye el pago oportuno de sus becas, la garantía de su participación en competiciones internacionales y quien haya conseguido el boleto para Centroamericanos, Panamericanos y Juegos Olímpicos sean los que asistan.
Espero que Paola sea una de las participantes por derecho propio y no tenga que pasar un “sorteo” para ocupar el lugar ganado; por lo pronto, el futuro inmediato es ése, los Juegos Olímpicos, lo que venga después dependerá de sus facultades e intereses y que, si éstos la llevan por el camino de la administración pública, no se deje hipnotizar por el canto de las sirenas como sucedió con su antecesora en las pistas. El mismo deseo es para todos los atletas, no porque crea que no tienen la capacidad de asumir un cargo en el sistema gubernamental, sino porque está probado que el poder -por muy pequeño que sea- corrompe, al grado de perder el piso y ya no tomar en cuenta lo que se prometió antes de asumirlo, lo que evidencia según Maquiavelo, la poca preparación política. Salud.
Beto

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