jueves, 21 de marzo de 2024

De conformidad

Llegará el día en que su dominio termine.
Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Independientemente de lo que podamos pensar, el que éste sea un año olímpico en nada va a cambiar la difusión del voleibol en México; para el año de 1997 aproximadamente, en la revista de voleibol que tenía proyectada y vio la luz un número, ya hacía la crítica sobre la difusión paupérrima que tenía el volei en nuestro país, algo que ha cambiado en casi nada en nuestros días, quizá un poco en cuanto a canales de televisión particulares en YouTube, pero en los canales de cable y menos en los abiertos, hay un interés casi nulo por revertir la situación. El hecho es tan marcado que me es imposible no ligar este fenómeno social al otro político que estoy analizando desde hace un par de meses y que tiene que ver con la estructura de transporte planeada por el gobierno federal.

Sin meterme aún en detalles, para nosotros no resulta tan raro que haya un público mayormente aficionado al fútbol, creemos que la preferencia se da en automático porque lo tenemos en el ADN, porque sabemos que es el deporte “más bello” del planeta, porque... vaya usted a saber. Lo cierto es que la oferta deportiva en los medios parece estar hecha para poner atención en el balompié pues, aunque la programación parezca variada, en realidad está atiborrada de partidos de todos los lugares posibles con dos pretextos, uno porque en los equipos transmitidos hay al menos un mexicano y dos, porque alguien con poder dijo que eran las ligas más importantes del mundo y complementan esas transmisiones con otros deportes que difícilmente vamos a practicar.

No quiero implicar que esos deportes no tengan un público aficionado, pero no veo muy coherente que pasen hasta la saciedad luchas (que para mí son callejeras) de artes marciales mixtas cuando no hay en los alrededores muchos gimnasios o arenas dedicados a ello o siquiera un circuito o liga de competencia; ¿se han imaginado conduciendo al menos un kart? ¿Al menos saben cómo se puede utilizar la pista de Santa Ana del Conde? Entonces, ¿a qué se debe que haya tanta afición al automovilismo? Está bien, es un rasgo aspiracionista, lo cual es bueno y Checo Pérez debe estar muy agradecido con sus seguidores, pero ¿no sería mejor que las televisoras transmitieran un deporte que realmente es cercano a la población en general? O es que acaso temen la competencia a su sacro santo fútbol?

En realidad no lo creo, tienen el negocio tan bien apuntalado que, a los que no nos interesa tanto, ya nos pusieron una alternativa más atractiva en el formato femenil, pero los demás deportes también lo tienen y brindan buenos espectáculos; quizá (pensando de manera optimista) ya estén dándose cuenta de que la variedad deje mejores dividendos que el atenerse a una sola disciplina que busca provocar emociones en la inestabilidad de su competencia. Por lo pronto ya hay, al menos en cable, transmisiones del básquetbol nacional en ambas ramas, del beisbol (softbol para mujeres) y el voleibol de playa, pero aún en franca desventaja con los canales exclusivos del golf, de los deportes extremos y del fútbol americano que, salvo este último, no creo que tengan una audiencia equiparable a la del balompié. Salud.

Beto

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