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| La cuestión es que por cada perla que sale de nuestro deporte, no hay repuesto. Foto: BAER |
El más reciente de ellos lo protagonizó Usiel Muñoz, atleta dedicado al lanzamiento de bala, una disciplina que difícilmente había aparecido en las listas de prioridades de la vida deportiva del país pues, como cualquier otra que no sea parte del monopolio del entretenimiento, sólo salen a la palestra (con una mínima mención) cuando un atleta o equipo ganó una competencia importante o protagonizan un escándalo. Eso si llegan a enterarse o que a sus programadores les gustara el deporte y no fueran sólo los merolicos pamboleros que siempre han manifestado ser, ¿o acaso me dirán que tenían ustedes un amplio conocimiento de la trayectoria y las competiciones que Usiel tuvo que enfrentar para llegar a París? Yo tampoco y lo mismo puedo decir de los de canotaje, halterofilia, doscientos y cuatrocientos metros planos y el parkour; o posiblemente no repararon en que el último no fue deporte olímpico aún.
Y miren que tenemos una campeona mundial de la cual trataremos en otra ocasión; por lo pronto, lo que podemos decir, es que Usiel nos tomó desprevenidos, como en su momento nos sucedió con el «Tibio» Muñoz, Daniel Bautista, Paola Espinoza y todos aquellas primeras veces con atletas totalmente desconocidos, pero a los que se les exigía y criticaba como si todos nos hubiéramos tomados el tiempo de apoyarlos; pasaron ya algunos meses y de Usiel sólo imaginamos que habrá tomado unas cortas vacaciones para reincorporarse a su preparación para el campeonato mundial en... ¡Exacto! Quién sabe dónde, porque nadie sigue las competencias de atletismo. Eso sí, dentro de cuatro años, estaremos esperanzados en que gane una medalla de oro porque en esa fecha será su obligación poner en alto el nombre del país. Esa aspiración es entendible pero sin una justificación tangible, ni siquiera por adhesión a su disciplina.
O quizá me equivoque, capaz de que todos ustedes conocen a varios lanzadores de bala y tienen claro que habrá material para varios cambios generacionales, lo que pondría a México en la lista de potencias en esta rama del atletismo, ajá. Lo cierto es que el deporte en estas tierras baila al son que le tocan sus dirigentes quienes, al parecer, tienen dos pies izquierdos y carecen de oído musical, sus instrumentos no están actualizados y carecen de arreglistas, lo que se nota porque ninguna de las federaciones que componen nuestro universo deportivo, puede mantener el ritmo impuesto por la orquesta mundial. Desde este humilde pero aguerrido espacio, no nos queda otra que desearle a Usiel Muñoz que los recursos y las competencias no le falten para poder verlo en Los Ángeles 2028 haciendo su mejor esfuerzo y que ello le alcance para aspirar a otra medalla, que si es de oro, mejor y así no tenga que bailar la bala. Salud.
Beto

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