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| La igualdad está en el derecho, no en la biología. Foto: BAER |
Y pongan atención a la construcción gramatical que utilicé, antes de formarse un juicio; manifestar tienen que ver con la expresión de algo cierto, pero la naturaleza humana sólo se manifiesta en dos formatos: mujeres y hombres, que dialogan de manera femenina y masculina (los géneros), cualquier manifestación relacionada, se inserta en esas dos «filas» y los cambios que ahora quieren vendernos como «otros géneros» en realidad son saltos de un lugar a otro sin más. ¿Quieren pruebas? Empecemos por lo más sencillo, los travestis son personas que se identifican o sienten cierto placer usando ropa que ellos mismos identifican ser del sexo opuesto sin los comportamientos que ello implica, hombres que se visten como mujeres y viceversa, no como leones, no como marcianos, como el sexo opuesto; el más complicado, el transexual, se opera y se transforma físicamente en una persona del sexo opuesto, hombres en mujeres y mujeres en hombres, en palabras actuales, en un sistema binario.
Una condición médica puede cambiar la perspectiva si no fuera porque conscientemente alguien que pudiera aprovecharse de su condición compitiera contra quien sabe, son más débiles; si hay categorías por género (y por edad) no es por derecho, sino porque a nivel biológico uno tiene ventajas importantes sobre el otro. Cualquier variación en los conteos endócrinos o el hecho de ser xy compitiendo contra sujetos xx, pone al ente en cuestión en una ventaja que ningún discurso ideológico puede compensar. Quizá no sea una ciencia exacta, pero no debería ser necesario poner en tela de juicio que un sujeto xy es un hombre que no debería competir contra mujeres, sus fortalezas son distintas y no hay manera en que un enfrentamiento físico entre sexos sea justo. El partido de tenis entre Billie Jean King y Bobby Riggs ganado por la primera, puede considerarse anecdótico, pues las condiciones del encuentro fueron sumamente especiales.
Pensar en que una mujer le gane a un hombre en un enfrentamiento físico no es descabellado, pero las condiciones no pueden ser entre dos atletas de alto rendimiento bajo la óptica de las regulaciones actuales, claro está que si yo retara a Mariana «La Barby» Juárez, por mucho que yo sea un peso medio y ella, gallo por supuesto que me partiría la cara puesto que siendo ella profesional, sabría dónde y cómo pegarme, mientras que yo no tengo idea ni siquiera de cómo conectar un jab; pero en circunstancias semejantes de edad, peso y entrenamiento, sería un abuso a todas luces enfrentar a una mujer contra un hombre y perdón, pero en los pasados Juegos Olímpicos, se notó que la supuesta boxeadora Imane Khelif, al presentar cromosomas xy, es un hombre. Pueden surgir un montón de discursos que señalen a esta afirmación como fóbica, pero me gustaría ver quién es el guapo que se atreviera a pelear un round con él. Salud.
Beto

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