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| Jugadores hay, el caso es que tengan oportunidades. Foto: BAER |
1. ¿Qué van a vender? La intermitencia con la que se han presentado los intentos de ligas profesionales de voleibol en nuestro país, ha impedido que se desarrolle un arraigo mayor por este deporte en el gusto popular, el cual se sostiene con lo que pueden ofrecer las ligas locales de corte amateur; recuerdo un intento a finales de los ochenta en el que los organizadores suponían tener un nivel competitivo superior que les movió a cambiar las reglas de juego imperantes en ese tiempo, por ejemplo, que como los remates iban a ser tan poderosos, los zagueros tendrían permitido bloquear y atacar dentro de la zona de ataque, por desgracia, el experimento sólo duró una temporada ya que dicha liga carecía de patrocinios y, por lo tanto, su solvencia no pudo ser buena.
2. ¿Tenemos una mina de jugadores? Posiblemente no sea el caso, pero el gran número de ligas en el país podría tomarse en cuenta como el principal semillero para nutrir a la liga profesional y en un arranque de optimismo, lo mismo debería suceder con todas las universidades del país que tienen el voleibol incluido en su programa deportivo, como sucede en los Estados Unidos; al no tener lo tutoría (espero) de los magnates del fútbol, los voleibolistas tendrán la oportunidad de hacer bien las cosas, de manera transparente y sin volverse locos manoseando los torneos. Tienen en el balompié nacional el claro ejemplo de lo que no deben hacer para que todo funcione, tratando de evitar las tentaciones del enriquecimiento rápido por fraudes o asociaciones de dudosa categoría.
3. Un posible mercado. La liga municipal ha sido el semillero natural para el reclutamiento de jugadoras para competiciones de mayor envergadura, asociación que ha mantenido lazos con escuelas y universidades al tomar para sí, la responsabilidad de organizar torneos para que jueguen sus equipos; supongo que el mercado estará abierto a todo el mundo, por lo que veremos no sólo aquí, sino en toda la liga, una nutrida legión extranjera, sólo espero que las jugadoras de la localidad como de las demás poblaciones, puedan tener una oportunidad de entrar. Tengo en mente a varias de las jugadoras de antaño que me hubiera gustado ver en esos niveles y si alguna de ellas fueron al extranjero, no pude enterarme, sólo me conformaría ahora con encontrármelas en las gradas.
4. La afición personal. Nació de una imposición, pero pronto le vi la ventaja de usarlo como herramienta para disminuir un poco mi timidez; gracias al voleibol, tuve un tema para compartir con mis compañeras de la secundaria, con las que jugaban por lo menos, en el segundo grado y para el tercero, formar por convicción un equipo. No recuerdo en qué lugar quedamos en el torneo, pero seguro fue mejor que el logrado en primero que fue infame; me gustó jugarlo, me gustó dirigirlo y ahora me gusta verlo, es mi manera de mantenerme cerca aunque mis vínculos sean cada día menos, pero con la integración de la nueva liga, se abrirán nuevas oportunidades de retomar amistades y proyectos, para los que los planes ya están en marcha, ojalá nos dure el entusiasmo. Salud.
Beto

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