jueves, 11 de junio de 2026

Prohibidas las lesiones

Depende del cuidado el tiempo que podamos
estar activos. Foto: BAER vía Meta AI

Irapuato, Gto.-

1. Pruebas innecesarias Para los que nunca vivimos del deporte como jugadores profesionales (aunque sí como entrenadores), entendemos a las pausas como algo inherente a nuestra práctica pues sólo jugamos dentro de los calendarios de las ligas locales y los niveles en los que nos desenvolvimos, no nos ponían en un alto riesgo de lesiones ritmo de juego que nos permitía recuperarnos de lo que considerábamos cansancio, lo que no implicaba necesariamente inmovilidad, sino tal vez, la práctica recreativa de otras disciplinas. Además, el metabolismo acelerado (que extraño mucho), nos permitía mantener casi sin esfuerzo la misma condición física por un largo periodo, algo que el profesional no puede permitirse por la exigencia a la que se somete.

2. Son un desgaste continuo. Las lesiones, por muy pequeñas que sean, si son continuas se manifiestan de diversas maneras en la etapa adulta, en la forma de entumecimiento de las extremidades, calambres en ciertos músculos o dolor articular, si a lo anterior le sumamos los vicios posturales recurrentes, los achaques estarán a la orden del día. Lo peor del caso es que los malestares son acumulables dado que, si no se atienden adecuadamente comenzamos a tratar de compensar las partes lesionadas realizando su trabajo con las partes sanas, obligándolas a un sobre esfuerzo que a la larga, terminará por lesionarlas también. No conozco a quien se haya atrofiado completamente al grado de quedar inmóvil, pero sí quien vive con dolor permanente.

3. Dolor y atrofia. Esto pareciera un tema para la edad adulta, pero va gestándose desde la juventud; como broma, quienes llegamos al sexto piso, afirmamos que si amanecemos y nada nos duele, entonces debemos preocuparnos porque entonces estaremos muertos. Es inevitable sentir dolor, aunque no abusáramos de nuestro cuerpo, el desgaste natural se encargaría de mandarnos señales de que algo va mal con alguno de nuestros sistemas, entre los más frecuentes estarían el muscular y el óseo, puesto que está esa sentencia de que si algo no usamos, se atrofia. Las señales (dolores), pueden manifestarse de diferentes maneras, agudas, intensas o intermitentes por citar algunos y lo mejor es hacerles caso porque de su atención depende que sigamos funcionando.

4. Repositorio de achaques. Nuestro cuerpo está hecho para moverse, no es una copia de otro, es el prototipo de un diseño que en cada nacimiento se repite pero no se copia, ni siquiera entre los gemelos tenemos dos cuerpos iguales, por lo tanto, cada uno de nosotros somos propensos a diferentes tipos de lesiones así como somos capaces de realizar diferentes suertes y malabarismos, el caso es que para poder decir que hemos tenido una vida sana debemos encontrar un balance entre aumentar nuestras facultades y reducir lo más posible las lesiones. Partiendo de eso, seguramente habrá un deporte al que nuestras facultades se adapten mejor, por consiguiente al hacer la elección, debemos apoyarlo con los ejercicios específicos para nosotros. Salud.

Beto

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