jueves, 30 de julio de 2026

Adquisición de recuerdos

De una compra simple al objeto
más entrañable. Foto: BAER vía Meta AI

Irapuato, Gto.-

1. Los arreos de juego. Abrir los cajones de la ropa para escoger una playera o una camisa que se usará durante el día, sólo tiene el atractivo momentáneo de imaginar cómo luciremos con ella ya que en seguida, el espejo confirmará o negará nuestras sospechas; esta acción rutinaria en nada se compara a aquellos días de juego en los que sacar el uniforme nos hacía preguntarnos cómo sería nuestro desempeño, si nos completaríamos o si tendríamos para el arbitraje. Con el paso de los años, algunos guardamos (y seguimos usando) los antiguos uniformes de las escuadras en las que militamos (si es que se salvaron de las «depuraciones maternas»), sin embargo, hay objetos que resumen la animosidad de todo el tiempo en activo, en mi caso tendrían que ser mis rodilleras.

2. Las fotos. ¿Quién no ha deseado tomarse una foto con sus ídolo vigente o de la infancia? ¿Cuántos lo habrán logrado y cuántos se quedaron con las ganas? Una fotografía constituye un documento que nos confirma el haber estado presentes en un evento específico y en el caso de acompañar a un jugador famoso en el cuadro, no estamos suponiendo que nos conoce, sino que fuimos testigos de alguna hazaña suya o que aprovechamos la oportunidad en un encuentro casual. Para algunos de nosotros que fuimos educados en el ejercicio de la prudencia, el encontrarnos con algún jugador famoso significa el luchar internamente entre satisfacer nuestro deseo de tener un recuerdo suyo o no ser imprudente y al dudar, lo más seguro es que nos lo perdamos.

3. Los partidos importantes. Estar en el momento de lo hechos no es privilegio exclusivo de los periodistas, menos cuando no hay manera de no estar involucrado en el evento, como en un terremoto; pero toca hablar de algo más agradable como un partido final de cualquier disciplina deportiva o la inauguración de un nuevo torneo; una directiva, como la empresa que representa, reaccionará al estímulo que le signifique la asistencia del público, por lo que se esmerará en ofrecer un producto (equipo) que haga que todos sus encuentros sean importantes debido a los alcances que todos los involucrados intuyan que tienen. Un buen equipo dejará la sensación de que puede aspirar a grandes cosas, por lo que la importancia de sus encuentros será evidente.

4. Su majestad el balón. Lo que para un boxeador son sus guantes, para un voleibolista significa «su» balón; en la adolescencia sentimos el piquete de la compra del primer balón (o del décimo quinto), la emoción suele ser la misma porque tiene el ingrediente de la renovación de interés en lo que rodea al voleibol, como los más recientes modelos de uniformes, de tenis y, por supuesto, de balones. Los más llamativos son aquellos utilizados en las competiciones importantes como Centroamericanos, Norceca, Panamericanos, Copas y Campeonatos Mundiales y ¿por qué no?, las actuales ligas profesionales varonil y femenil de México; con el tiempo, un balón se vuelve de un instrumento de juego, en un trofeo que muestra todo lo que disfrutamos en los partidos. Salud.

Beto

No hay comentarios.: