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| Como todo, la fama es efímera. Foto: BAER vía Meta AI |
1. Efectos primarios. La sentencia flota en el aire, a la mayoría de los famosos se les bota la canica y luego andan lamentándose por lo que la inconciencia les dicta hacer; lo que no sabemos de cierto es si se arrepientes por la naturaleza de sus actos o por haber sido descubiertos haciéndolos. A varios de esos famosos, resulta imposible exigirles ecuanimidad ante las oportunidades de «portarse mal» que se les presentan cotidianamente, debido a su corta edad o escasa preparación académica (en el mejor de los casos), debido también a que sus asesores son igualmente adolescentes, aunque tengan una mayor edad biológica. En el deporte, como en otras disciplinas, la concepción de los atletas como semi dioses, es el mayor obstáculo que tienen para crecer mentalmente.
2. Creerse más que los demás. Si algo hay que deteste cualquier aficionado a un deporte (practicante o no) es encontrarse con un individuo pagado de sí mismo al que su egocentrismo no le permita ver el esfuerzo de los demás que contribuyeron a formar lo que ahora es; es cierto que a lo largo de la historia han aparecido atletas que se merecen toda la admiración prodigada por sus fanáticos, en el caso de México están la figuras de Julio César Chávez, Fernando Valenzuela y Hugo Sánchez, quizá los más renombrados en su disciplina y en el caso del último, ha sido clara la animadversión histórica hacia su persona por no presentar la proverbial humildad que esperamos de nuestros famosos, pero si somos justos, el señor tiene de qué creerse.
3. La humildad como exigencia. En el fondo, todos hubiéramos querido que el comportamiento de personajes como Hugo Sánchez fuera como el del «Ratón» Macías en su momento de gloria, pero eso no encajaría en el esquema mental del futbolista. Pareciera que el apegarnos a la imagen del «humilde servidor» no nos ha servido de mucho, porque algunos dirían que eso limita mucho nuestro potencial como pueblo, sin embargo, la parte contraria (aún sin definir del todo) tampoco da los resultados que esperamos. Total que no encontramos el justo medio en el que seamos orgullosos de lo que somos y lo que tenemos sin parecer pedantes; es quizá el peor pecado considerado, por encima de verdaderos delitos como el latrocinio o el asesinato.
4. Fue sólo un momento. Al terminar nuestra etapa activa, las opciones lejos de restringirse se amplían, pues en algunos deportes se puede escoger entre seguir una carrera en la dirección técnica, la administración o en los medios de difusión, pero eso nos hace ver que el haber sido jugadores, constituyó sólo un instante que, posiblemente, nunca se repita. Sin embargo, las alternativas antes mencionadas, tienen la ventaja de estar basadas en el conocimiento, principalmente lo referente a la difusión de ideas, por lo tanto, existe la posibilidad de un desarrollo más prolongado proyectando carreras más largas que las atléticas como en los casos de Roberto Gómez Junco, Jorge Campos y Luis García. Salud.
Beto

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