La identificación con personajes deportivos de cualquier época, supone un acoplamiento de nuestras facultades naturales a las que ostenta u ostentaba tal deportista. Realizamos la piruetas, las jugadas e inclusive, los berrinches como los hacía nuestro héroe. Buscamos la oportunidad para lucir el toque o la perspectiva de juego igual que él o ella.
En términos de desarrollo, esto propicia que el acondicionamiento físico se vea facilitado en varios aspectos, mínimo en lo motriz. Al descubrir que estaos aptos para alguna disciplina, el paso siguiente sería proponernos un estilo personal, lo cual supone educarnos no sólo en lo físico, sino también en lo deportivo hasta complementar nuestro esquema cultural.
No sólo se trata de patear bien, tener contundencia en la resolución de jugadas, imprimir el máximo esfuerzo, también se requiere de mostrar todo el respeto al deporte que practicamos mediante nuestro comportamiento dentro y fuera se la cancha, conocer la estructura que lo compone, tener los datos necesarios desde el punto de vista histórico, tanto general como particulares, en fin, crearnos un entorno mental sobre las dinámicas y ejecutarlas según los parámetros preestablecidos para ello.
Hay mucha investigación, los frutos están cada vez más a la mano, todo está en que nos metamos a fondo para lograr crear ese entorno.
Roberto Barroso Espinal
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