jueves, 2 de octubre de 2014

Su majestad Paola

La belleza surge de lo que se hace.
Foto: Valeria Ascencio
En uno de tantos momento en que me he enamorado, descubrí la razón por la cual me sentí de esa manera. Más allá de lo bien formada, de las fabulosas piernas y de su cara, la mujer en cuestión tuvo a bien mostrarme una de las facetas en las que se desempeñaba excelentemente. Pude observarla en toda su magnitud dando una clase de aeróbicos.
La expresión que percibí, era la de una persona segura de sus capacidades, dominante en el espacio que ocupaba y dispuesta a dar su mejor esfuerzo. Caí rendido. Algo semenjante vi en el tiempo en que Ana Gabriela Guevara era la campeona mundial de los cuatrocientos metros. Por supuesto no me enamoré entonces ni lo estoy de la siguiente figura del deporte.
Paola Longoria ha estado demostrando, durante ya largo tiempo, que cuando se tiene la suficiente convicción de hacer lo que apasiona, los obstáculos significan sólo un peldaño para alcanzar las metas. Que el empeño invertido rinde frutos cuando se combina con la perseverancia y que la consistencia, pareciera sólo la consecuencia del trabajo.
Posiblemente nadie en nuestro país ha sido tan dominante en su disciplina como esta chiquilla potosina que entre sus haberes cuenta con triunfos en Panamericanos, Centroamericanos y a nivel profesional. Más de ciento treinta y ocho juegos consecutivos sin derrota avalan una carrera que aún tiene mucho que ofrecer. ¿Cómo no enamorarse de una trayectoria así? Salud.
Beto

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